Basilio Rodríguez Cañada

(Navalvillar de Pela, Badajoz, España)

Gestor cultural, profesor de Comunicación, Edición, Técnicas de Dirección y Creación Literaria; director del Grupo Editorial Sial Pigmalión, creado en 1997, con más de mil setecientos cincuenta libros editados; productor musical, articulista, presidente del pen Club Español, comunicador (ha sido presentador del programa televisivo “Tiempo de tertulia”) y fue presidente de la Asociación Española de Africanistas. Ha publicado trece poemarios y diversas antologías de su obra. Su último poemario, Sobre la piel del amor fue publicado en España y en Colombia simultáneamente. Su obra ha obtenido diversos galardones literarios y ha sido traducida a diez idiomas.

 

Poemas

 

varadero

 

Sentado frente al mar, observando

cómo arrancan impetuosas las olas,

altivas, para romper ante mí, bulliciosas,

surgen recuerdos de ausencia.

 

La distancia se extiende ante nosotros,

tensando un cable de acero clavado

en el reloj de nuestros corazones.

 

Me sobrevuelan los pelícanos

analizando el azul transparente

de estas playas, intentando capturar

algún torpe e incauto pez enamorado.

 

El Caribe es un bello espectáculo,

como bella tú eres cuando sonríes

momentos antes de besarme.

 

 

bailarina I

La bailarina danzará esta noche

cubierta con un velo de tristeza

y un recuerdo perdido en la memoria.

 

Envuelta en delicadas transparencias

ondulará süave la cintura,

de los adufes recogiendo el eco

con el ritmo sensual de sus caderas.

 

El aire con los brazos peinará,

como dedos de luz entre las dunas,

dibujando palmeras sobre el cielo

que ilumina el camino de la ausencia.

 

Más tarde, en el crepúsculo del cuarto,

reflejada en la llama azul del cobre,

infeliz dormirá, agotada y sola

 

 

 

dibujo al natural

 

Un paisaje de soledad

y abandono, un tiempo

de desolación constante,

impuesto por la amarga

visión de las derrotas.

Casi puedo sentir la lenta

caída de las horas

sobre la barra de algún bar

o durante el largo paseo nocturno.

 

¿Te has dejado vencer?

 

Giras los ojos en torno

a tu pasado, que te oprime

como un animal salvaje.

Recorres el poema

con el destello dorado

que a veces tienen los recuerdos.

Más tarde, ese mismo reflejo

se torna en inquietud

cuajada de emociones.

La amargura se transforma

en un sosegado viaje

a través del tiempo.

 

 

 

 

 

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