Consuelo Tomas

Poeta, narradora, comunicadora, actriz de teatro para títeres. Ha ganado premios nacionales de poesía y cuento y participado como invitada a una pluralidad de encuentros literarios en España, Centroamérica, Alemania, Argentina, Cuba, Puerto Rico, México, Colombia, República Dominicana. Parte de su obra ha sido publicada en revistas nacionales e internacionales y traducida al inglés, francés, holandés, sueco, alemán, rumano, portugués y bengalí.

Obra Publicada; Confieso estas Ternuras y estas rabias (Poesía, Formato 16, 1983); Las preguntas indeseables (Poesía, Ed. Formato 16, 1985); Cuentos Rotos (Narrativa, Ed. Mariano Arosemena, 1991); Motivos Generales (Poesía, Ed. Buho, República Dominicana, 1992); Apelaciones (Poesía, Col. Antologías y Homenajes, Ed. Mariano Arosemena, 1993); El Cuarto Edén (Poesía, Epic Publications, 1985); Inauguración de la Fe (Narrativa, Col. Premio, Ed. Mariano Arosemena, 1995); Agonía de la Reina (Poesía, Col. Premio, Ed. Mariano Arosemena, 1995); Libro de las Propensiones,(Poesía, 2000), Evangelio según San Borges (Teatro, Ed. Mariano Arosemena, 2005), Panamá Quererte (narrativa, 2007).
Actualmente se desempeña como productora y jefa de programación de la emisora cultural y educativa Crisol FM, en el Sistema Estatal de Radio y Televisión (SERTV); forma parte de la Asociación Cultural AlterArte y forma parte del Comité ejecutivo del Proyecto para la capacitación del sector teatro en Centroamérica (Carromato), patrocinado por la cooperación sueca.

Poemas

A Veces

Suelo ser una mancha
con forma de ave o mariposa
un charco de minucias
un ramillete de olvidos
una canción rota por los lados.
Río a carcajadas
¿por qué no?
reir es una forma
de soltar los animales presos en el alma
entonces el rostro me cambia de forma
pierde su manera de tristeza mal copiada por los genes
imperfecto dibujo
con su medialuna y sus burbujas.
Lloro
¿por qué no?
cuando se bebe vino tinto
se tienen treinta y tantos años
y el mundo duele con sus cuatro esquinas artilladas
esta agua del ojo
justifica la pena de todas las ausencias
instaladas
entre la piel y los pasos.

Cuando un pedazo del sol

Agonizaba en mi ventana
Y tus ojos miraban caer meteoros de cruda lejanía
Yo contaba los hijos que perdí en guerra sin nombre
Los animales enjaulados en mi boca
Y los días vagabundo
Con el musgo entre mis piernas que no tuvo sello
Barcos fantasmas vi partir desde mi cuerpo
Mordí la ácida fruta de los nocturnos desamparos
Y las horas incrustaron alfileres de veneno
En mi carne fugitiva.

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