Dufay Bustamante

(Pereira, Colombia, 1985) Poeta, fotógrafo, gestor cultural. Colaborador de la revista de poesía Ulrika. Ha publicado los libros Nubes de un cielo que no cambia (2009), Parque mental (2013), y ha sido publicado en varias antologías y revistas de poesía en Colombia y Latinoamérica. Actualmente coordina una colección de poesía para la editorial Babilonia y es coordinador de la programación cultural del Museo de Arte de Pereira.

 

Poemas

 

 

Niebla y ceniza en el rostro de Samuel Beckett

Como un volcán semiprendido en la ceniza
de su luz,
el momento que prohíben en la pantalla.
Has causado algunos inviernos en las nubes
y en los ojos,
como un teñimiento de época gris
al despilfarro de negros: hay venas en el lenguaje
que están enfermas, tiznadas por el vuelo de paisajes,
las ofrendas en la lengua.
El loading eterno.
Llueve. Manchas de aceite suspendidas en la lluvia.
Formas de filosofía y poesía,
montón de banderas que se queman.
Pases para entrar en círculos viciosos
nos expenden.
Me has tenido encantado con esa serpiente blanca
por la que ahora me respiras
en múltiples formas del humo
o servicios que se meten,
por adentro de tus bocas.

 

 

Hombre

Brilla como si fuera único
espiro, respira,
se aproxima como si su hambre
fuera la única en el mundo,
vuelta de trescientos sesenta grados
que completa la mirada;
ayúdate con los pasos, abajo
lo suficiente, arriba
lo necesario
y cámara enloquecida
local…
brujos de plástico que van a fecundar,
izquierda, derecha: no cae, tambalea…
respiro, espira;
el miedo del mundo en un segundo,
mal aliento
malpueda que pase algo.

 

 

Imagen

Cuando las hojas secas
ruedan dirigidas por el viento
el oído ve
un baile de garras.

 

 

Nervalina

He aquí lo que vi:
una mujer subía al segundo nivel
yo deliraba al otro lado de la pared
Ella subía con un paquete entre brazos
con un vestido amarillo marchito
Era la muerte con el rostro de mi madre joven
cantando esta canción:
Ha pasado la muerte
El tarareo de su canción me ha dejado claro
Canción que sólo saben los que van de su lado.

 

 

Al filo y en la cúspide

Marginado en la altura de la forma
no se llame al hombre.
No sea por un día.
¡No pise el frío!

 

 

Patología

En mi garganta
llueve a diario,
ruge la noche en la respiración

de cada noche
he guardado un frío,
el alucinante color…

otros dicen que tengo tos.

A Freddy Gaviria

 

 

Geografía de piel

Soy aun tan forastero
como para creer que he llegado.
Atmósferas
me anochecen extrañas,
intactas.
Es tan raro el mapa,
este rastro y ese sonido
que pasea por mis nervios
como un reloj muriendo,
ese drum&base
que fuera la banda sonora
de la tierna tortura.

Las respuestas
ya posaron frente al sol
¿Qué vendrá?
¿Qué otro cántaro habrá que llenar?

 

 

Lugar llamado ebriedad

Imaginaba que traía la literatura
y los otros en vida contaban las hojas de café como billetes.
Imitaban a sus abuelos pero nunca lo hicieron bien.
En las madrugadas se percataban de ello
sonreían y después de un pequeño susto
invocaban a algunas amantes del pasado y las traían al cerebro
las amaban como nunca
como cortinas para fisuras de la vida.
Al otro día, temprano, estaban sentados
y pasaba para despertarlos como una luz que entra por la ventana.
—¿Si estaban dormidos, qué soñaron?
Digan, dejen caer el manojo de hojas
toquen con esa búsqueda ciega
cabezas quebradas
caminos de tacto
galerías de lo mismo.

A solas con los delirantes que sacan vagos recuerdos de sus bocas
de noche en esta casa se alaba al que se equivoca.

A Luis Eduardo López, in memorian

 

 

Memoria

La llamaron tablero mágico
Y en ella se puede
Escribir y borrar.

 

 

La curiosidad hace al gato

A estos lugares de la soledad
llegan los gatos
sin curiosidad
como si nada.

Me queda una vida y no quiero gastarla contigo.

 

 

Escritura

Árbol o cuaderno
hay que arrancarse
muchas hojas.

 

 

 

 

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