Fernando Charry Lara

Poeta nacido en Bogotá, el 14 de septiembre de 1920. El texto que aparece, a manera de prólogo, en el libro Llama de amor viva, que recoge la obra poética completa de Fernando Charry Lara, es una especie de autobiografía cuyos hitos son las experiencias intelectuales que, según el poeta, han ido marcando su vida; a ellas les otorga tanta validez, como a las al parecer más directas y emotivas experiencias vitales. Muy temprano, Charry Lara comenzó a tener una serie de encuentros cuya significación marcó su vocación, sus preferencias y gustos literarios, los temas y presencias que recorren su memoria y sus poemas. Autores, libros, personajes, el mar y ciertas visiones dejaron su huella viva en él. Así, es necesario ver la historia de las vivencias, de su producción poética y crítica, al lado de su biografía oficial. En 1939 Charry ingresó a la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional, que entonces funcionaba en el antiguo claustro de Santa Clara, y en 1943 obtuvo el título de doctor en Derecho y Ciencias Políticas. Fue director de la Radiodifusora Nacional de Colombia y de Extensión Cultural de la Universidad Nacional; miembro del consejo de redacción de las revistas literarias Mito, Eco y Golpe de Dados de Bogotá; y colaborador de diversas publicaciones literarias de Colombia y del exterior. Es miembro de número de la Academia Colombiana de la Lengua y miembro honorario del Instituto Caro y Cuervo. A través de la cátedra, Charry ha analizado y explicado diversos aspectos de la literatura, preferentemente de la hispanoamericana; ha escrito numerosos ensayos y dictado conferencias en universidades y centros literarios como la Casa de Poesía Silva.

Poemas

Jardin Nocturno

La mancha del cielo azul, sombras de árboles, sombras de nubes,
y alrededor muros, ruinas, piedras que en el silencio
son frío, si la mano, si el pensamiento las roza.
De noche, retraído y apasionado,
contemplar desde allí lo lejano.
Olvidado de sí, hambriento del mundo,
vagar entre luces, ciudades, veranos. Mas luego como
cuando uno, sin saberlo,
extiende por mares su corazón
y regresa al solo sitio en que sueña:
ha pasado
el tiempo, y sin embargo
está el fulgor lunar sobre la vida. Así ilumina,
así entristece viril
al hombre la soledad de su delirio.

Olvido

Los días que uno tras otro son la vida.
Aurelio Arturo

La trémula sombra ya te cubre.
Sólo existe el olvido,
Desnudo,
Frío corazón deshabitado.

Y ya nada son en ti las horas
Las taciturnas horas que son tu vida.
Ni siquiera como ceniza
Oculta que trajeran?Los transparentes
Silencios de un recuerdo.

Nada. Ni el crepúsculo te envuelve,
Ni la tarde te llena de viajes,
Ni la noche conmueve tu obstinada
Nostalgia del amor, cuando
Una tácita doncella surge de la sombra.
Oh corazón, cielo deshabitado de los sueños.

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