Jan de Jager

JandeJager-CPoeta holandés-argentino. Ha vivido y estudiado en Argentina, Países Bajos y España. Es licenciado en letras por la Universidad de Buenos Aires (UBA) y ha realizado estudios de análisis del discurso y literatura neerlandesa en la Universidad de Ámsterdam (UvA). Tiene también el título de Bachelor en traducción de la Escuela Superior de traductores de La Haya. Se ha desempeñado como docente de idiomas, traductor independiente, y profesor del traductorado de la Universidad de Buenos Aires. En la actualidad reside en Bruselas y se desempeña como docente de neerlandés y de español en la escuela internacional de Róterdam (RISS) y como docente del traductorado neerlandés-español de la escuela de traductores de La Haya (HWN).

Su obra literaria abarca los géneros de novela, cuento corto, poesía y teatro. En poesía ha publicado: Trío (Buenos Aires, 1997), Juego de copias (Buenos Aires, 2002) y Casa de cambio, vols. I, II y III (Grupo Editor Latinoamericano, 2004-2007). Otras publicaciones suyas son: Noticias del setenta y cinco (novela, Grupo Editor Latinoamericano, Buenos Aires, 2009) y Let u maar niet op de Rommel (De Blauwe Engel, Malinas, 2010, poesía en neerlandés).

Ha traducido novelas, cuentos y poesía del inglés, neerlandés, afrikáans y francés. Sus traducciones más recientes han aparecido en las antologías Narrar Ámsterdam y Cincuenta poetas de Ámsterdam. Ha escrito piezas teatrales en neerlandés, que fueron estrenadas por el Rotterdams Centrum voor Theater.

Tiene en preparación: Fechizos (colección de poemas-objeto) y Noventa novelas. En 2017 aparecerá su nueva traducción íntegra de los Cantos de Ezra Pound.

 

 

POEMAS DE JAN DE JAGER

 

 

Con retacitos de telas

Con retacitos de telas, las mujeres chilenas fabricamos tapices primorosos.

El último que hice es pequeño: al fondo, montañas de tela de sábana celeste, colgadas del cielo con puntadas rojas y rápidas. Arboles como chupetines de menta y mora. En el primer plano, unas muñequitas con pelo de lana y apenas rostro, llevan la pancarta:

“Libertad a los presos políticos”

Las tejas del techo de la iglesia son sugeridas por el pied-de-poule de un calzoncillo viejo que usaba mi marido. La turgencia del campanario remeda aproximadamente una erección matutina.

El micro escolar con ruedas de felpa remonta cubista una calle de gabardina gris topo. Detrás de las casas de sambayón y pistacho, en una quebrada, se esconden delicados muñequitos cadáver: mechones resecos y piel de momia, dientes de relámpago.

Desde arriba, un sol de batón o mañanita flota indiferente, pero con todos los pelos parados.

 

 

La genial pianista sorda

La genial pianista sorda no distinguía la izquierda de la derecha.

Para no confundirse, para evitar extraviarse en la ejecución, llevaba siempre un brazalete en la muñeca izquierda. Un brazalete de esmeraldas engarzadas en oro.

Bastaba que alguien, por error o alevosía, le colocase el brazalete en la muñeca derecha para que ella tocara toda la partitura en espejo,

creando los más rutilantes estallidos de tonos graves
y un sutil apoyo armónico y rítmico de notas aguditas.

 

 

Santo remedio: dos cucharadas de su propia medicina

—A todos estos negadores del Holocausto, habría que llevarlos a Auschwitz.
—¿Para que vean las cámaras de gas y los hornos de cremación?
—No, para asfixiarlos y cremarlos.
—¿Pero eso no sería rebajarse al nivel de los nazis y sus negadores?
—Puede ser, pero después sencillamente negaríamos todo.
Brillante.

 

 

El origen de la poesía

El hombre enciende el fuego a la entrada de la caverna.

Por entre las nubes del oeste se despide el sol del anochecer,
se difunde el aroma de la carne asada.

Unas pocas gotas de lluvia atraviesan verticales
los rayos de luz rojiza que, horizontales, atraviesan el humo.

Los otros olores son de los cueros y de los cuerpos,
de tierra mojada y de madreselvas y de todo lo verde.

La hija de dos años atiza las brasas con un palito,
sacándoles chispas;

el hijo recién nacido toma la teta, adormilado.

La mujer dice
undr

que quiere decir maravilla.

Eso.

 

 

Escultura mental

Ensamblar, a modo de mosaico tridimensional
todos los trozos, todos los fragmentos, las esquirlas
que quedaron después de que Miguel Ángel
terminara de esculpir el David.

Imaginar el bloque resultante,
todo mármol y grietas y pegamento,

en cuyo centro hay un David de aire.

 

 

O N R O P

una porno pasada al revés,

los guascazos vuelven a sus respectivas pijas
como succionados

los besos y las chupaciones
son prolijamente
desprendidos de bocas
pezones
clítoris
culos

el frenesí se disipa
las pijas se desparan
los gemidos y suspiros regresan a sus pulmones

las manos se retractan de sus caricias
reponen bragas y corpiños
las ropas vuelven de un saltito a rodear torsos y piernas
los dedos clausuran braguetas y camisas,

y los actores se van, cada cual por su lado,
en una severa celebración de la castidad:

en un alarde de puritanismo

 

 

Las vueltas de la vida

Como es harto sabido
el hombre tiene un lado femenino.

No sabés qué macana
mi parte femenina
de verte tan divina
se me ha vuelto locamente lesbiana.

 

 

Synchronicitijd

sí, ta bien
todo encuentro casual es una cita

ahora,
¿encontrarnos como nosotros nos encontramos?

Hay gente que se pasa años
Ensayando esas Casualidades, pero nunca

 

 

Hopper “American dream”

Son dos personas todas de pinceladas.
Estan paradas cerca de la luz.
Pisan la punta de una sombra recortada en
la alfombra con olor a carne y pelos.

Los colores verdes y naranjas
son de un calor artificial
y recuerdan el munequito de lana
que abrazabas de ninio para poder dormir.

Producen esa congoja que es
como cuando de viejos
preparamos demasiada sopa, y
no viene nadie mas a comer.

Hay una parte celeste de piscina desleida
por el sol. Esa parte es mas triste que una
matanza cuando los cuerpos ya se van quedando
frios y solos. A mi que me entierren con ella.

 

 

Horacio “Odas I, V a la manera de Anthony Hecht”

¿Cuál será el guachito cabeza hueca que, derecho del coiffeur
unisex y bañado en Russian Leather, se demora contigo
estos últimos días del verano, Pirra,
en tu pisito de Maple? ¿Para quién te calzás algo
sencillo de –pongamoslé– Gucci?
Sí que entró como un caballo en las saladas
latitudes de tu mar de lágrimas ¿verdad cariño?
Pobre otario, por más encandilado que esté con
el aura dorada que tus cabellos pescan del
fondo de un frasco de Koleston, ya descubrirá
cómo los vientos cambian, que la calma
es chicha y pronto, varado, carenando en la rompiente,
sin timón y con el mástil a media asta,
empantanado hasta el carajo en la caprichosa
marea de tu antojo, naufragará
igual que yo alguna vez naufragué
al aventurarme en tus profundidades, Piraña.

PD. La ropa ya se me secó pero siempre
le prendo una vela celeste a Yemanja-

 

 

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