John F. Galindo

johnfgalindo2016c(Bucaramanga, 1978). Licenciado en Literatura. Promotor de lectura del Ministerio de Cultura. Ganador del XIX Premio Nacional de Poesía de la Universidad Externado de Colombia (2007). Su libro Ventanas de otros días recibió el IV Premio de Impulso a la Poesía Joven Colombiana (2008). En 2009 recibió la Primera mención de honor en la bienal de Poesía “Julio Flores”. Ganador del Premio Nacional de Poesía Relata-Ministerio de Cultura 2013. Su libro Lavar la culpa acaba de ganar el Premio Nacional de Poesía Tomás Vargas Osorio (2016). Cuentos y poemas suyos han aparecido en publicaciones nacionales e internacionales, así como en diversas antologías. Ha publicado los libros Ventanas de otros días (Ediciones UIS, 2008), Karaoke Demon (Ediciones, UIS 2010) y [L] (Cuatro Colectivo Editores, 2012).
 
 
 
 
 

POEMAS DE JOHN F. GALINDO

 
 
 
1.

No vine para lavar en seco mis heridas. En mi resurrección dejé de lado todo porque ya no había espacio para los lamentos, y los niños que espantados corrían por las calles superaban dos a uno mis tragedias. Hablo de un país y de la carne, de la ropa que se lava en los ríos que son como las tumbas, un país del que me fui y al que regreso, justo ahora cuando se empieza a abrir el cielo y la lluvia es otra patria, otra escena. He vuelto a vivir y no hay nadie para hablar, soy yo misma olvidándome de mí, soy yo misma imaginando mi reflejo, soy yo misma y mis senos viejos amamantan la nostalgia, salvo el dolor, salvo la sangre, salvo mi útero estropeado, mis ropas son un mapa hacia la muerte,

un libro abierto,

una fotografía del olvido.
 
 
 
2.

Los amantes sueñan con el vivo perfume del trópico. Un rio lento, Magdalena silenciosa, lava mi voz y la luz se cuela por entre las tejas de zinc como una música, sí, como la lengua de esta gente que cortó nuestras cabezas, de esta gente que mutiló nuestra esperanza. Emerge entonces la palabra de estos suelos cundidos por la sarna. Ahora solo quiero mirar lejos, lavar la culpa, el sosiego de una madre muerta que cuida su rebaño. Se empoza la piedad, le salen alas a la rabia, alas grandes y extraviadas, hechas del llanto del charco y el caimán, del cuerpo muerto que fue un barco, una tormenta, el musgo y la quimera, la tristeza de los cerros quemándose, mucha lluvia éramos y éramos tan solo otra música lejana.
 
 
 
3.

Aprovecharemos para admirar los jardines adornados con las flores que le arrancaron a la muerte. No lavaremos en seco la luz que se resume en las formas del hastío, no lavaremos en seco la sangre que no puede coagular su camino y que ahora es como el agua del mar que también es un recuerdo.
 
 
 
4.

En esa sombra se secan los amores perdidos

Tienen una vida secreta cuyo doble es nuestra muerte

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