Jorge Carlos Ruiz de la Quintana

(La Paz, Bolivia, 1979). Poeta, narrador, ensayista y columnista en la prensa de su país. Magister en Teología Sistemática. Licenciado en Filosofía y Letras, Licenciado en Antropología y Teólogo. Ha estado vinculado a instituciones de promoción social y desarrollo en Bolivia, Brasil, Venezuela, México y Colombia. En el ámbito académico es investigador de temas culturales. Su producción está incluida en libros, antologías y revistas nacionales e internacionales, entre ellos la antología Ríos paralelos. 7 poetas latinoamericanos contemporáneos (Ulrika Editores, 2013). Ha editado su libro de poesía Estados naturales (2016) que fue presentado en la FILBo invitado del 25° FIPB (2017). Miembro colaborador de la revista de poesía Ulrika y de las Jornadas Universitarias de Poesía Ciudad de Bogotá.

 

 

PODCAST DE POEMAS DE JORGE CARLOS RUIZ DE LA QUINTANA 

POEMAS DE JORGE CARLOS RUIZ DE LA QUINTANA

 

Todos los días

En dos semanas las bolsas valores habrán caído
Standard & Poor’s fabrica el pánico
Los corredores se sujetan el rostro
Nalgas en cómodos sillones piensan en recesión
Los noticieros inventan todo lo que no es cierto

Este fin de semana no vamos de compras
Hoy no voy a llenar el tanque
Quizá este año no renueve el carro
El viaje a Dominicana tendrá que ser pospuesto
Esta noche no iremos al restaurante

¿Y la culpa?

El jodido tercer mundo
Son los inmigrantes
Los chinos (…)
Los terroristas –dicen los terroristas–

Hoy miles de personas más han arribado al campamento
Sus huesitos empujan la arena y a sus huesitos los empuja el viento
el viento se lo come el mar
Antes de ayer Mariam llegó con sus siete hijos buscando que comer
Son diez millones con el hambre a cuestas… escapando
del vacío
la sequía
de las balas
del sol
el desierto
del miedo
la nada

Esta noche no hay comida
Hoy perdí el trabajo
Este fin de semana morirá mi hijo
Todo en el súper está más caro
Este año viviremos refugiados, también el próximo
En un mes me rematan la casa

¿Y la culpa?

Esta noche no hay comida…
Mañana Abbud habrá muerto en mis brazos, por fin.

 

 

Relato lítico

La piedra bruñe la piedra
ellas aprendieron a caminar con el agua
todas marchan batiendo sus bordes con un lecho duro y quieto
otras piedras apretadas por el tiempo
siendo suelo demuestran en que consiste el arte del camino
conocen la palabra de los ríos, escuchan sus aguas
porque son las piedras las dueñas de sus gemidos
con cada golpe, en cada latido, el himno es distinto

Cerca de las cordilleras el sonido es bruto
Ck’ockoj ck’oooj ck’ockoj ck’oooj
En las riveras de los valles la música parece llovida
ch’sihihihich’sihihihihihihich’sihihihihihihi
Cuando el agua ha alcanzado la selvática llanura es una víbora muda
………………………………………..

En el exacto momento en que las piedras deshechas ya no golpean
es otro mundo el que se escucha

El curso vertical entre las montañas y el mar
es idéntico al de las aguas trepando el cielo
La antigüedad de la tierra no tiene tamaño
pero sí conocemos la longitud de sus cicatrices
cada corte, cada fractura ha sido zurcida con la erupción de rocas molidas
Qué aterradora evidencia, responsable es el fuego
de cada pizca de agua, de toda partícula de greda

Grueso rugido de las cumbres
Palpitación temible del mar
tu y yo siempre seremos nada

 

 

Entrañas

Morir me da vértigo
todas las veces
siento calor en la cara y un hueco en el pecho
me imagino igual a un globo soplado de miedo
luego me desinflo
pienso en otras cosas
me doy cuenta que no pasa nada
tampoco es tan grave morirse

No sucede siempre
esa cosa tiene sus ciclos
sin embargo la pienso
y me intriga la sensación de oquedad
mi carne se estira, es un látex transparente
fibra delgada conteniendo una energía
ésta me empuja empecinada
como no reviento se me escapa por la boca

Todas la viseras hacen lo mismo
contienen materias y luego las evacuan
pis
sangre
aire
bilis
gases
mierda
agua
semen
hijos
Seguramente lo que siento
forma parte de la misma arquitectura
y no tiene nada que ver con la muerte

 

 

Antrópica

Confitada y risueña, con desdoblada ternura miraba
Indescifrable en todas sus direcciones
Resolvió allanar un bosque inmenso para que la encontrara
Infinito y mudo desnudaba mis pasos sin hacer ruido
Curtía el cuerpo del universo palpando sus hojas
Inesperada, cataclísmica y atómica, se volvía una avalancha
Todo evaporado, ya no cabía en el aire denso de mi piel
Condensada, cada gota se arrojaba a las raíces de la tierra
Allí adentro mojabas la oscuridad curva
Poniendo de pie tus árboles para encerrarnos en ellos.

 

 

Alados tropicales

La geografía que nos han depositado en la cabeza es una farsa
los polos no son los extremos ni la conclusión de las paralelas
El Ecuador jamás dividió hemisferios
no existe ningún norte y el sur es el verdadero rostro del infierno
Todas las brújulas apuntan al vacío, señalando un lugar maldito
como en los viejos mapas, más allá de finis terrae los mares se precipitan
Las cúspides de este planeta no están en las cimas ni las simas
Las cumbres del mundo se encuentran en los trópicos
El único horizonte posible se dibuja en esa curvatura serpenteante tatuada por el sol

Nadie nos lo enseñó, no en este tiempo
Crecimos con la educación estafada
conocimos un mapa y una realidad invertida
nos dijeron que debíamos esperar la nieve en diciembre
y en diciembre sólo hay agua y verdura
aquí nadie entiende que mierda es la primavera
en este lugar los árboles no saben vivir sin hojas
aquí en el centro unicamente llueve o hace sol
muchas veces todo se junta y solea mojado

Por eso hay una infinita repetición de lo viviente
entre lo seco y lo húmedo apenas hay tonos de verdes y azules
pero que nadie se dibuje paraísos
En los trópicos todo es mortal
Sólo quien se despierta en la noche
con el único objetivo de matar mosquitos lo entiende
En la cumbre de este horizonte aprendimos a matar
puedes aplastar lo que quieras con un contundente golpe de manos
o tomar su sangre a sorbitos y luego volar con la panza llena.

 

 

Cuando no hay nadie

Lejos de todos los ojos
me recuesto sobre el pasto hasta sentir la humedad en la ropa
Si nadie me ve
subo los cerros hasta sus cimas, desde ahí contemplo a solas la larga extensión de las sombras
En el silencio íntimo
retumban las entrañas y gruñen los fluidos, tienen ritmo y desorden
Cuando nadie me mira
me como los mocos y las lagañas, también me trago la flema y respiro el olor de mis pedos
Escondido en mi habitación
me masturbo ocho veces seguidas y luego preparo el almuerzo sin lavarme las manos
Cuando no hay nadie
me rasco el culo, me corto las uñas haciéndolas volar por todos lados,
luego me escarbo la cabeza buscando granos
Ausente de todos
escucho mi nombre
lo escudriño hasta sacarme heridas
cuando crecen las costras me las arranco y también me las como

Pero no soy invisible
mis mocos, las uñas y mi semen
comparecen frente a un auditorio repleto de calaveras
que respiran

 

 

Aparición

Es difícil precisarlo
el principio y el final se parecen en su falta de memoria
quizá estamos mejor sin saberlo
aunque eso nunca resuelve la aflicción
el silencio
la impotencia

Pienso en los primeros años
apenas tengo imágenes de manos y palabras
no guardo ni una mirada
Dirijo un triciclo y doy vueltas zumbando
igual que un escarabajo
me caigo, me río, me levanto, me caigo, me río y me caigo
Veo el mar, lloraba
no me dejaban tomarle una foto a los delfines (que sólo yo miraba)
no era un buen día, había bruma y un viento repetido
No olvido un juguete, de esos con muchas piezas que se arman
era una nave espacial con forma de araña
los extremos de las patas tenían ventosas
la nave tripulada por el Capitán Futuro se pegaba a todas las ventanas
Había un sofá, largo, rugoso, desteñido y lleno de polvo
veo a mis bisabuelos sentados allí
me veo a mí y mis hermanos subidos al mueble imaginado lo mismo
el volante de plástico se atornillaba en el descansabrazos
corríamos como locos por un camino sincronizado en nuestras cabezas
ahí está mi padre comiendo salteña con locoto
ahí está mi madre leyendo Vanidades
en ese mismo lugar ella tejería algo infinito

No hay más nada, todo eso forma parte de lo primero
de un extraña condena a abrir los sentidos
es la única prueba de que tuve algo mío
No se dónde está el sofá ahora, vive ausente con todo lo que perdimos dentro de él
cuando pienso en todo esto
veo mis manos, escucho mis palabras y ya no me reconozco
tengo la vocación del un mueble.

 

 

Espiritrompa

Los puntos de la noche retruenan en mi oído
la hidráulica sanguínea se desborda
esta sabana de mi pecho una planicie hervida

Trémulo y filudo me desmenuzo como el vidrio
me tropiezo todo el tiempo con tu mirada
a tientas recorro el interior de pequeños soles

Osada y gentil curvatura de los besos
maniática caída la del descenso por tus cabellos
pálida mariposa tirana de la ternura

Con gigantes hilos columpias la madrugada
así despierto inmóvil dentro de tu boca
envuelto en tu lengua vuelvo al loco sueño

Camino de peregrino por el tacto de tus huellas
escondo en cada vórtice una leyenda
el relato de todas ellas es el embrujo de la flecha

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