Luciana Nacimento

(Ituzaingo – Argentina, 1988)

Profesora de Arte Dramático, actriz y escritora. Los géneros literarios en los que se destaca son la Poesía y el texto dramático. Ha escrito 2 obras de teatro y está pendiente de publicar su primer poemario, titulado “Actitud Lírica”; trabaja en su segundo material “Verso pesado”.  Ha publicado en diversas tiradas independientes y participado en certámenes literarios de Argentina, España y Perú, y ha ganado diversos premios, entre los cuales se encuentran: Primer premio en nivel POESÍA SUPERIOR, por la Secretaría de Cultura y Educación de la Provincia de Buenos Aires, (Poema “Objeto Lírico. 2013), Tercer Premio del II Concurso Litteratura de Poesía con el poema “El rótulo de mis valijas” (2016) y finalista en el VIII Certamen “Picapedreros” con poema “Escaneo lírico corporal” de Poesía, Microrrelato y Guión (2018, España)

Ciudad de México decía el rótulo de mis valijas
Ciudad de México, y mi nombre.
Yo tenía cincuenta kilos en ropa y algunos detalles en mano:
Atrapasueños, crucigramas, sedantes que no debería tomar.Ciudad de México, quería decir
Que entradas las seis de la tarde comenzaría a transmitirse
Mi mejor sueño en directo desde el aterrizaje
Y quería decir
Elote, epazote, chile de árbol
Las gotas espesas de las lluvias de agosto
Las voces del mercado, llévele, güerita, llévele
Las instituciones señalando con su dedo vengador.Y quería decir
Aquí todo huele a maíz,
Hasta los zapatos de las matronas que bailan danzón
Los laberintos escalonados de los metros
Que arrastran la prisa a cada recodo de la ciudad
Las montañas encendidas en los atardeceres pardos
Verificados desde una terraza con un cigarro en los labios
Los museos semihundidos, la vieja Tenochtitlán
Resucitándose en los corazones rebeldes.Ciudad de México, quería decir entonces
Compraremos nuestras ropas en Tepito
Y las sacaremos a brillar al aire docto de la Cineteca
A las arterias adoquinadas de Coyoacán.Ciudad de México decía el rótulo de mis valijas
Ciudad de México, y mi nombre.
Yo tendría –desde ahí– infinitas carreteras
Mostrándome siete estados al nivel de los cerros.Ciudad de México, quería decir entonces
Las vueltas a las perpetuas góndolas eligiendo la mejor carne
La casa de mi amigo que se derrumba en palidez
Y renace en acordes de blues
Lunas y soles que se entreven desde aeropuertos y aviones
Tomando fotos imaginarias para pegar en el poema
Y quería decir
Acordeones ganándose la vida con desafinadas coplas
Inmensa bola negra que opaca los matices de la ciudad
Preguntándome a cuarenta mil pies de altura cómo sería
Ver un aterrizaje si no hubiera tanto humo.Ciudad de México, quería decir
La prisa de correr contra las agujas del tiempo
El tic tac justificado de la soledad
El pollo vencido del mercado
Las manos de la que llamé Mi amor
Y quería decir
Los pueblos mágicos de permitidas gestiones
La transparencia del Pacífico extasiado de coral
El adobo del pescado asado a orillas de alguna playa
Un pueblo en el desierto, mezquite, peyote y huichol.Ciudad de México, quería decir entonces
Lo arruiné todo, todo lo que desfiló por mis dedos
Los paseos de domingo hasta el centro de la tierra
Los zapatos de la contadora acercándose a la puerta con un monstruo en la boca
Una helada Victoria dispuesta frente a mí
La cima de las pirámides distrayendo a mi estupidez
Y yo
Que invariablemente sería una extraña digna de conversación
Avanzando siempre como por vez primera
Probando un trago de mezcal y afirmando
Me sienta tan bien como si el whisky fuera de barro.Y de nuevo
Relojes enteros a la orden del poema
Tardes y noches desde aeropuertos y aviones
El tic tac justificado de la soledad
El pollo vencido del mercado, las manos de mi amor,
Dilucidando el vencimiento de esos tiempos
Escapando a un hotel en Guatemala para volver a ingresar
Siempre,
Por la sombra de la ley.Ciudad de México decía el rótulo de mis valijas
Ciudad de México, y mi nombre.

 

 

 

Suelo equivocarme al hablar de ella

 

Ella se mece en la tranquera olvidada de una rama

(Ahora que el aire es clave para decantar lo perdido)

Y de a poco se va transformando:

Un viento, una fábula, un prisma

Un brujo, un cerrajero, mi muerte

.

Cabalga sin machete pero con la vista curva

Sabe que existe el amor,

Sabe que existe el olvido

Ella vio el mar y los ríos del mundo escuchando

Gorriones comentar las viejas andadas de sus próximos viajes

.

(Suelo equivocarme cuando hablo de ella)

.

Yo solía sentarme a ser la lluvia y le escribía con facilidad

Yo solía predecir la hora del viento y cerraba el otoño con candado

Podíamos quedarnos años inertes alentando con sigilo la desidia de la sombra

Podíamos abarcar el globo con un giro de muñeca de trapo

Podía hacerse de noche y de día cientos de años a la orilla del tiempo

.

Ahora

Ahora que el presente es sinfín de acción en infinitos sublimes

Ahora que el horizonte fue desplazado por el hombre

Ella muerde un trozo de su vida y luego otro y otro más

Y así hasta chorrearse los pies de sabores nuevos

.

Ella organiza el espacio en pliegues de cisne

Ella deja caer tan solo una lágrima del árbol

Porque sabe que no tiene más que dos pies que la sostengan

Porque sabe que jamás perderá lo conquistado

Porque se sabe genuina y tigre

Y planta y licor y vida Y cuerpo y sexo y madre

Y gladiolo y hembra infinito alondra

.

Ella

Ella fue la primera en hundir sus pies en la luna

La primera en lamer sin asco heridas ajenas

La primera y quizá la única en el mundo

En predicar con altura cada uno de mis versos

En escuchar con gracia todas mis ficciones

En abrazar con lucha cada muerte

Y yo

Yo suelo equivocarme cuando hablo de ella.

 

 

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