Margarita Losada Vargas

(Neiva-Huila, Colombia, 1983). Primera Mención de Honor en el Concurso Nacional «La poesía de los objetos», convocado por la Casa de Poesía Silva (2012), y Mención de Honor en las categorías de Pensamiento y Cuento de Nunca Acabar en el III Concurso Internacional de Microtextos «Garzón Céspedes» convocado desde Madrid por la Cátedra Iberoamericana Itinerante de Narración Oral Escénica (Ciinoe), y desde México por Comunicación, Oralidad y Artes (Comoartes). Algunos de sus poemas han sido publicados en el periódico El Espectador y en la Revista Casa Silva. Actualmente escribe poemas, ejerce la psicología y la docencia universitaria. Es autora del poemario Mejor arder (Común presencia editores, 2013). Ha expuesto parte de su trabajo de crítica literaria e investigación en Grecia, Chile, Estados Unidos y Trinidad y Tobago.

POEMAS DE MARGARITA LOSADA VARGAS

Ícaro

tus alas rotas
como muletas te llevan
por el mundo errante

hombre pájaro en sueños

das testimonio en las esquinas
del acecho inminente de la muerte
del ardor del vuelo y de
la ausencia de libertad
–que siempre–

tiene la caída

Sospecha

el mar
bien adentro
debe ser como el abismo
que cargo en las entrañas

inquietante y calmo a veces
pero agresivo y devastador

de repente

Tal vez, un día

tal vez, un día
las palabras dejen de nombrarse
pierdan su peso
anulen la sintaxis y se disuelvan en el aire

tal vez, un día
el lenguaje sea total
y desafíe

enfáticamente

su destino de fragmento

La palabra deshecha

este cuerpo que habito
es como el verso
que aún no termino de escribir

por eso cuando muera
serán libres las letras

y no habrá más que
(como mi cuerpo)
palabras deshechas

Eterno

intento una palabra que te nombre
una palabra
que habite tu todo
que huya de la forma
y reemplace tu ausencia

una palabra que te recorra
como un ojo
que nunca se cierra

Profecía

en la orilla del silencio palabras muertas
augurio de la esencia
del color de las vocales

no frases
no nada

fonemas sueltos
arrullando
el cadáver del lenguaje

Alumbramiento

es preciso resolver el misterio
con un misterio más profundo
hacer del rostro
el lugar menos visible del cuerpo
y ver cómo de las sombras
lentamente

desciende la luz

Lamento

la hoja trasciende en su viaje por el viento
y la rama
lentamente al partirse
astilla un pedazo de la memoria del árbol

¿qué es el corazón de un hombre
al lado del corazón de un pájaro?

El instante preciso

pienso en la palabra
que no llegó a su destino
en la mirada que por azar
se detuvo un segundo antes
de encontrar los ojos deseados

pienso sobre todo
en la noche que ya no volverá
y en las veces que mi vida
hubiera sido otra vida
si hubiera estado
en el instante preciso

Revelación

dice que
no sabe vivir
dice que muere cada día intentando
capturar el instante

Continuum

Para la tía coquito
y su vestido de hada madrina

las cosas que están en los lugares que habitamos
no sólo ocupan el espacio vacío
guardan secretos
tejen historias
hablan sus silencios

por eso cuando alguien muere
algo en ellas permanece intacto
algo en ellas
vive para siempre

Condena

cada quien se hace su forma
habita su ausencia
delimita su abismo

Terribilis

por ejemplo

respirar esta falta de aire
ver cómo las palabras se enredan
en las líneas de la mano
y no tocan el papel

o sentir que el aliento se agota
justo antes
de acabar el verso

Ajeno

nunca pondré

un secreto en tu oído
ni sabrás de la esencia
del color de mis lamentos

¿tanto te he visto en esta vida
y tanto sé de ti
que me pareces tan extraño?

El origen del objeto

la araña
no teje la red
une los puntos de la ausencia
para darle
una forma a la nada

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