Milenka Torrico

MilenkaTorrico2016C(Cochabamba, Bolivia, 1987). En 2009 publicó su poemario Preview con la Editorial Yerba Mala Cartonera de La Paz, con segunda edición en la editorial Literal de México en 2015. En 2010 ganó el primer y segundo lugar en el concurso de poesía «Blanca Wiethüchter» de la Universidad Simón I. Patiño. Forma parte de La Crítica y el poeta (colección de ensayo sobre poesía boliviana). Actualmente estudia Literatura en la Universidad Mayor de San Andrés y escribe su poemario Mirar el árbol como una piedra, de próxima aparición.
 
 
 
 
 
 
 

POEMAS DE MILENKA TORRICO

 
 
 
Any more
 
Hay una niña que no quiere más
Porque tiene a su mami
 
mami que a los tres intentó asfixiarla
mami que a los seis la acusó de hippie
mami que a los diez la pateaba en el suelo
mami que a los trece la echaba de casa
mami que a los quince la acusa de lesbiana
 
mami que la amenaza
          que la inculpa
 
mami que la apunta con un arma
          y la llama hija-de-puta.
 
 
 
Oscilación
 
Mi mamá no me ama
 
se sienta frente al televisor
para llorar por otros
para dolerse de otros
 
si la culpa la alcanza
me da dinero
 
si la furia la alcanza
me abofetea
 
si la ansiedad la alcanza
se enamora de mi padre
 
si la lucidez la alcanza
se arrastra por la casa
buscando un lugar para colgarse.
 
Mi mamá no me ama
yo amo la lucidez de mi mamá.
 
 
 
Devaneo
 
Mi otra madre
adolece de quistes, de endometriosis
de virginidad
 
se acuesta pensando
en el novio que no tiene
 
despierta pensando
en la hija que no tendrá.
 
Ella, a veces, se confunde
se sienta a la mesa
 
lloriquea
 
(habla de ellos)
 
se violenta
 
y me reclama
todos sus objetos
todos sus sujetos
                   perdidos.
 
 
 
Definición
 

Mi madre huele a pasillo largo de hospital.

 
Se ha pintado moretones
se ha hecho cortes en las piernas
se ha quemado los brazos
y les ha quitado los ojos a todos los niños felices de las revistas.
 
Se ha arrastrado por las escaleras, por los techos y por el patio de su casa
cargando a su hermano y a sus seis perros muertos
pidiendo que alguien, al menos, le explique
 
y ha jugado a que su madre era a veces una pared
          a veces una almohada
          a veces un árbol
          a veces una curita
               que la amaba.
 
 
 
Filadiz
 

A Marisella Berg

 

yo tenía una niña/ yo tenía un pez muerto
        F. García Lorca

 
Le puse nombre de cantante de bar argentino
y se puso el apellido de mi abuelo
 
porque ella
como toda muñeca fatal de útero de hierro
no tenía padre
 
digna ante el rechazo
se fue hacia el agua
          con el agua
          en el agua.
 
Yo no la quería
y ella no pudo haberme querido.
 
***
 
Abrí la llave de la ducha
para lavar los restos de alga encendida
que su carne dejó entre mis piernas.
 
 
 
Outside
 
En la casa de mis padres
hay gritos (de mi madre)
hay platos rotos y niños muertos.
 
En la casa de mis padres
hay una adolescente reprimida, una compulsiva
y otra anoréxica.
 
En la casa de mi padres
hay yogurt natural
hay tv cable y se asilan huérfanos.
 
En la casa de mis padres
hay una neurótica
hay una bailarina, una modelo
y también un desertor.
 
En la casa de mis padres
hay pájaros mutilados
hay divorcios, hay amantes
y asesinatos con pastillas y con gas.
 
En mi casa
hay barbies pelonas
y una muñeca con queloides en el rostro.
 
En mi casa
hay una niña con nombre de puta,
complejos de puta
y comportamiento suicida.
 
En mi casa
hay una colección de ex-amigas
de sus test de embarazo
y de sus hijos en formol.
 
En mi casa
hay un álbum de auto-fotos
hay anfetaminas, diarios escritos al revés
y un muñequito roto.
 
En mi casa
hay seis perros locos y
hay una hora entre las doce y las tres
en la que salen a perturbar la ciudad.
 
 
 
No se escapen tus ojos
 
Tu escote nada tiene que ver con el viento
que corre entre las costillas de los árboles,
ni tus cabellos ni tu boca color mango.
En tu cama han quedado tu brasiere y tus bragas,
porque a los diecisiete, ya hemos visto algunas películas
y quisiéramos en nuestra vida alguna audacia.
 
Repasaste una y otra vez ciertas escenas:
la pierna en su entrepierna, sus dedos y tu lengua,
la espalda arqueándose
ante la urgencia de su cadera.
 
Has llegado hasta aquí con el exceso propio de una fiesta,
ebria del veneno que cae desde la imagen a tu cuerpo,
desde la imagen a ese lugar que se expande y se repliega,
o se rompe como una ola y se hace espuma
o se siente como un pez coleteando entre las manos
un espiral
una palpitación
un proyectil
          hiriendo según la intensidad del pensamiento.
 
Llegaste hasta aquí
y con un pañuelo entre las piernas
te has marchado antes de tiempo.
 
 
 
Señorita VIP
 

Me dices que te hable sobre mi vida.
Yo te propongo un poema sobre la locura.

Martha Kornblith

 
La niña que a los trece ha enloquecido a la escuela
soy yo
la que entiende de elegancia
la que sabe de andares sociales y artísticos
la que conoce de tendencias y de maquillaje
la que gana las olimpiadas de álgebra
la que sabe de historia
la que corrige la ortografía y la sintaxis del resto
y a quien el resto pregunta el significado de las palabras
la que maneja su dormitorio como área platinium
y su email y su número telefónico son top secret
la que no hace amigas, las elige
la que organiza pijamadas con exclusive pass
la que le dice no al míster verano
la que se queda con el solista en el ballet
y el protagónico en la obra de teatro
 
la que causó conmoción al marcharse de la ciudad
 
(y no supo empezar de nuevo)
 
Pero eso que te hace la angustia
eso que no tiene más anuncio que una imagen distorsionada en un canal local
eso que está en la calzada
eso que califican de pasional
eso que es un desparramo de huesos quebrados y sangre
eso, no soy yo.
 
 
 
El jet set del 87
 

decoro
lo que pueda verse herido
bajo las luces

Gladys González

 
El jet set eleva la barbilla huyendo de lo vulgar, ni sus pupilas ni su voz tocan lo que no merece, se impacienta ante los ancianos, los down, los mendigos, los tontos, los que lloran, los que se besan
 
conoce el dolor y sólo aprieta los dientes, no se duele de quien gime y se inclina, camina sobre tacones blandiendo la punta de la nariz contra la violencia del viento
 
se complace en la palabra no, en la palabra nunca, se goza en la sensación de vacío, no muere de hambre o de amor
 
no tiene madre, no tiene muertos, no tiene hijos que lleven el primer nombre de su padre, no tiene hijas a quienes perfumar y peinar los cabellos.
 
son niñas que amaban las paredes, las tijeras, el espacio debajo la cama, son locas cortopunzantes
 
no tiemblan de frío o de miedo, no necesitan luz, dueñas de sí y del resto, se desbordan en el odio y saben de tortura y desaparición
 
no tienen piernas para huir, brazos para asirse ni boca para gritar, ellas no temen, no caen, no piden auxilio.
 
Las chicas del jet set mueren a los 40, sin cortes, sin moretones, sin proyectiles, víctimas de la asfixia de su propio ego.
 
 
 
Convergencia
 
No le interesaría a usted eso del medio pomelo en la mañana, de la hoja de lechuga en el almuerzo o del té verde a las cinco, así se es más light que una coca-cola de etiqueta plateada; sin embargo, llegan esos días en los que la tristeza necesita azúcar y a una galletita le sigue otra, y la siguiente va con mermelada y luego con dulce de leche, hasta que no quede ni una sola; entonces la tristeza se convierte en angustia y, si no se es muy hábil con eso de los dedos en la garganta, cada galletita debe pagarse bebiendo agua solamente y doblando las horas en el gimnasio, sin importar los espasmos, los calambres, los mareos, el hormigueo en las manos o el frío. Estar down no es fácil, menos para una chica, y en ocasiones como esas es bueno acordarse del chicle sin azúcar, de los cubitos de hielo con edulcorante, de aplicar el feng shui y ponerle al refri un moño de cinta negra para que se vayan las ganas de abrirlo.
 
A usted qué podría importarle que una bolsa se convierta en una ridícula colección de cosas que quisiera comerse: un galletón de avena y pasas, varios chocolates, una empanada de queso, un pan dulce de anís, una paletita sabor durazno, un pastel de canela y almendras, y unas trufas de limón, porque es casi terapéutico eso de ir reuniendo todo y guardarlo hasta que se eche a perder.
 
No le importaría a usted, eso de colgarse a un botellón de agua todo el puto día, de contar hasta diez, hasta cien, hasta mil, hasta que se vaya la intención cuando se está frente a un postre de crema, o de llegar al borde la hipotermia si un olor de papas fritas con queso fundido y un toque de orégano se cuela en el cerebro al estilo de la gotita, pues nada, nada lo despega, más que quince minutos bajo un chorro de agua helada.
 
Qué diablos podría interesarle esa fijación con las calorías negativas, con los spots de fino light y su alcanza tu mejor forma para que tu salud no se quede atrás y como es mejor más traspiración, menos lipoaspiración hay que darle a la máquina de cardio hasta que se nuble la vista y acudan las náuseas.
 
A usted, qué mierda le interesaría eso de que la regla social sea cero fiestas de cumpleaños, cero cenas, porque hay que esquivar el pastel y las guarniciones y fingir un sorbo en los brindis, o que de tanto en tanto haya que comerse una almendra porque alguna tarde, ya en el taxi, había olvidado para dónde iba, o pasarse la tarde picando una salchicha de soya y bebiendo infusión de apio en las fiestas de tacos y tequila de los chicos del colegio, mostrando con pesar unas pastillitas para que crean el cuento de que estás enferma.
 
Qué carajos le importa a usted eso de la anemia crónica o eso de perder el cabello y los dientes en este intento.
 
A usted sólo le interesa que yo sea un cuerpo talla cero… y a mí también.
 
          Siempre en busca de algo dulce
           que marque cero en los nutrition facts.
           Siempre en busca de algo rosa
           que diga cero en la etiqueta
           Siempre en busca de algo suave
           que ponga en cero la tensión
               de resistirse al siguiente año
               de enfrentarse a las arrugas
               de oponerse al cansancio
          y sonreír
          con la explosión del flash, del gloss, del tul y del glitter
que alguna vez fuiste.

A %d blogueros les gusta esto: