Raúl Gómez Jattin Poemas

(Cartagena-Colombia, 1945 – 1997) Poeta y dramaturgo. Estudió Derecho en la Universidad Externado de Colombia, carrera que no terminó. Publicó en poesía: Poemas (1981); Prima (1988); Retratos (1980-1989); Amanecer en el valle del Sinú (1983-1989); Del Amor (1982-1987); Hijos del tiempo; Esplendor de la mariposa (1993); Poesía 1980-1989 (1995); y Los poetas, amor mío… (póstumo, 2000)

 

 

 

Poemas

 

 

 

Yo tengo para ti mi buen amigo

 

 

Yo tengo para ti mi buen amigo

un corazón de mango del Sinú

oloroso

genuino

amable y tierno

(Mi resto es una llaga

una tierra de nadie

una pedrada

un abrir y cerrar de ojos

en noche ajena

unas manos que asesinan fantasmas)

Y un consejo

no te encuentres conmigo

 

 

 

 

 

 

Si las nubes no anticipan en sus formas la historia de los hombres

 

 

Si las nubes no anticipan en sus formas la historia de los hombres

Si los colores del río no figuran en los designios del Dios de las aguas

Si no remiendas con tus manos de astromelias las comisuras de mi alma

Si mis amigos no son una legión de ángeles clandestinos

Qué será de mí.

 

 

 

 

 

 

Memoria

 

 

Más allá de la muerte y sus desolaciones

que perviven intactas como la vida misma

hay un sol habitado de palomas y árboles

que guarda tu futuro en mitad de mi infancia

Joaquín Pablo mi viejo niño y amable

la edad nos confundió y nos separó dolidos

en mañanas de Mayo esperando la lluvia

y en las horas del brillo y las escaramuzas

de los gallos de riña entre los matorrales

Hay un silencio grave parecido al olvido

que me nubla mis ojos y quiebra mi garganta

en tus voces que guardo como una tibia sábana

para el frío de los años y la soledad cansada

Eras el último hombre honrado que sobrevivía alegre

Eras aquel sentido sembrador de amorosas pasiones

En mitad de la vida se me escapó tu cuerpo

Como un frutal cargado soleado y cuidadoso

que me heredó sus mangos en lo más débil del alma

 

 

 

 

 

 

 

El leopardo

 

 

Como fuerza de monte

 

en un rincón oscuro

 

la infancia nos acecha

 

Así el leopardo– Martha Cristina Isabel —

 

El leopardo se asoma por tus ojos

 

ha saltado derrumbando años

 

y sobre mi niñez– de bruces– me he derribado

 

Sueños de un día trepando los peldaños de la eternidad:

 

Tú venías por el sol y yo era de barro triste

 

Tú tenías noticias del universo y yo era ignaro

 

Los años– Martha– con su carga de piedras afiladas

 

nos ha separado

 

Hoy te digo que creo en el pasado

 

como punto de llegada

 

 

 

 

 

 

El Dios que adora

 

Soy un dios en mi pueblo y mi valle

No porque me adoren  Sino porque yo lo hago

Porque me inclino ante quien me regala

unas granadillas o una sonrisa de su heredad

O porque voy donde sus habitantes recios

a mendigar una moneda o una camisa y me la dan

Porque vigilo el cielo con ojos de gavilán

y lo nombro en mis versos  Porque soy solo

Porque dormí siete meses en una mecedora

y cinco en las aceras de una ciudad

Porque a la riqueza miro de perfil

mas no con odio   Porque amo a quien me ama

Porque sé cultivar naranjos y vegetales

aún en la canícula   Porque tengo un compadre

a quien le bautice todos los hijos y el matrimonio

Porque no soy bueno de una manera conocida

Porque amo los pájaros y la lluvia y su intemperie

que me lava el alma  Porque nací en mayo

Porque mi madre me abandonó cuando precisamente

más la necesitaba   Porque cuando estoy enfermo

voy al hospital de caridad   Porque sobre todo

respeto sólo al que lo hace conmigo   Al que trabaja

cada día un pan amargo y solitario y disputado

como estos versos míos que le robo a la muerte

 

 

 

 

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