Luis Aguilar

Luis Aguilar(Tamaulipas, 1969). Poeta, traductor y profesor de artes y letras. Autor de Eclipses y otras penumbras (UANL, 1998), Soberbia de cantera (DCI, 2000), Tartaria (Mantis Editores, 2003), Mantel de tulipanes amarillos (Écrits des forges/Mantis Editores, 2005), Los ojos ya deshechos (Secretaría de Cultura de Jalisco, 2007), La entrañable costumbre o El libro de Felipe (Sebastião Grifo-Mantis Editores, 2008), Decoración de interiores (Bonobos, 2010), Os olhos já desfeitos (Sebastião Grifo, Brasil, 2010), Lateral izquierdo (Conarte, 2011), Fruta de temporada (UAQR-UNEAC, 2011), Ground Glass/Vidrio molido (BookThug, 2012), Gatos de ninguna parte (El Quirófano, Ecuador, 2013), Eyes already ruined (Libros Medio Siglo, EE.UU., 2015), Muchachos que no besan en la boca (UAEM, 2015), No quimio (H. Ayuntamiento de Toluca, 2015), Travestiario (MiCielo Ediciones, 2015), Libre de sospecha: antología boreal (UANL, 2016) y Diario de Yony Paz (Écrits des forges-Mantis Editores, 2016).

Su obra está compilada en Verso Norte (PostData Editores, 2009), Los primeros once (Fondo Editorial Nuevo León, 2010), Territorios de la violencia (Conarte, 2007), Versos veraniegos (Conarte, 2006), La difícil brevedad (CRIPIL Noreste, 2008), Poesia (Rumania, 2011), Trece mantis en un jardín germano/Dreizehn Mantis in einem deutschen Garten (Colegio de Puebla, 2013), Caravansary (Colegio de Puebla, 2014) y Versiones acústicas (Mantis Editores, 2014). En 2009 publicó la antología Exilio transitorio (Mantis Editores), del poeta cubano Delfín Prats, sobre cuya vida produjo el documental Delfín Prats: entre el esplendor y el caos; en 2012 las antologías El agua recobrada, de Luis Armenta Malpica (Vaso Roto Ediciones); Los arlequines mudos, del poeta cubano Nelson Simón (Mantis Editores); en 2014 la antología de poesía joven brasileña Como vai você (Vaso Roto Ediciones); y en 2015 el libro de ensayos La vida encendida: revisitaciones a Carmen Alardín, del que fue coautor y compilador (ITCA Tamaulipas).

Ha sido becario del Centro de Escritores de Nuevo León; del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes y de la Fundación Biblioteca Nacional de Brasil en el Programa de Residencia para Traductores Extranjeros. Ha ganado el Premio Nacional de Periodismo Cultural Fernando Benítez (2006), el Premio Regional de Periodismo Cultural del FORCA Noreste (2009), el Premio Nacional de Poesía Joven Manuel Rodríguez Brayda (1988), el Premio de Cuento Sobre rieles (2001), el Premio Nuevo León de Literatura (2010), el Premio Internacional de Poesía Nicolás Guillén (2010), el Premio UANL a las Artes, (2010), el Premio Internacional de Poesía Gilberto Owen (2015) y el Premio Nacional de Poesía Toluca (2015).

 

 

POEMAS DE LUIS AGUILAR, DE SU LIBRO MUCHACHOS QUE NO BESAN EN LA BOCA

 

 
en ellos no hay peces
ni cumple función alguna
el agua y su misterio evolutivo
[su nado mejor es la paciencia]

no guardan asombros en los ojos
aunque los habitan dioses y mitologías
derrumban portentos de piedra volcánica
y son expertos en carencias
—propias y ajenas

sus sábanas no son algas azules
ni espejean sus pieles en la piazza
[aquí sólo hay parques —a veces—
y siempre una heladería]1

saben que la ternura es un pretexto
para la seducción de perros apaleados

se cree  sí
que estas criaturas
no besan en la boca

 

 
son expertos en cualquiercosa2
saben de qué hablan los militares los mecánicos
los panaderos los taxistas
pasan horas acompañando a los mendigos
hablando con los mudos

aunque la gente piensa lo contrario
suelen ser tan felices [tan (tan) felices
—si ven a rabillo de ojo es porque el manual
para despertar interés así sugiere]
van todos los días a los parques
caminan sin prisa el resto de las calles las zonas
por donde nadie pasa
gustan de ver a lo lejos las luces de los apartamentos
y el gruñir de los barcos que a media tarde
violenta la bahía

quieren al mundo entero no discriminan
particularmente se inclinan por los feos
los obesos la mal fingida arrogancia
cualquier extranjería

están bien enterados saben sin falta
lo que acontece en miami italia o venezuela
y tratan de mantenerse al día
sobre las acciones de las marcas
traídas desde el yuma3
les gustan los colmillos de lacoste
la violencia neoavantgarde de rabanne
el rugir de un par de pumas
para arañar la casta

también suelen ser cultos
visitan cementerios [las tumbas de famosos
son un tema] tienen un directorio
de anticuarios de la ciudad
y paladares económicos
conocen al dedillo a los libreros
de plaza de armas
visitan monumentos museos galerías
e iglesias [sólo las de valor histórico
para iniciar charlas]
y cuando entran a la habitación
despliegan su ritual de encantamientos para dar paso
a la ternura
de desnudarse como quien hace un cuento
de la santa cuya tumba tiene siempre flores
porque hace procrear a las estériles
no besan en la boca
pero saben su nombre: santa amelia
[y saben que la iglesia no la reconoce]

luego
pero
antes
de despeñar su espuma blanca

gimen como ángeles en pijama
bufan como quien sabe que dios se les parece tanto

 

 
hay bocas que besan
apretadas contra el alma
que dejan siempre en un papel
apresurado
el número telefónico de una vecina
el móvil de la cómplice

nunca reciben el timbrazo que esperan
—la repetición es aburrida en tan
grande mercado de la carne

yo lo miré una tarde
reflejado en el cristal de una licorería
boca con corazón al centro
y semiabiertos los dientes frontales

él me miró con discreción
de santero
y ligeramente se apretó la portañuela
[saberlo todo es continuar la marcha]
: con la primera escalerilla
alcanzamos de seis pisos
la azotea
se veía el mar de aquella altura
sentí que me besaba como aprisionando
mis labios a sus aspiraciones
[que me tragaba un poco]

a tres o cuatro pasos asomaba el abismo
nos fuimos hacia él
e hicimos el amor mirando calle abajo
bajamos al cielo y después del edificio

nos despedimos con un beso final
[boca de amargos
visitantes que heredan el aliento de frambuesa
para dibujar lejanías a la memoria]

un beso final una escalera
muda que garabateaba
unos números

no lo llamé
nunca volví a verlo
siempre me han dado miedo
las alturas

 

 

Para Fernanda Crancianinov, por mi Aurelia.

soportan a la espalda malos juicios
públicos rescoldos
en toda esquina del mundo

[les dicen
pájaroschichifosragazzosmayateschaperosgarotosdeprogramataxiboyschancerosotinieblos]

reinventores de todas las pasiones
ellos no se inmutan                      es cierto
van al gimnasio
y asolean su deseo
en la playa más cercana

no les preocupa la duda
[conocer gente nueva cada día
es habitar la desconfianza
: su vida ha sido siempre
última vez
y olvido
y nunca más
y no saber de quién
se han despedido]
por lo bajo            en los
susurros del solar4
los señalan por su cobardía

nada más lejano
: sólo un hombre valiente hace su vida
con lo que tiene a mano

 

 
en la oscuridad de los cines
alquilan su cuerpo como alquilar habitaciones
y ven sin pudor a los que se besan
en las filas apartadas

mientras
recuestan el peso de su sexo
en una dentadura fugaz que
por ahora
define el tubular deseo de sus bajos
y el tacto adivina los altos contornos
de su cuerpo

en el resollar interrumpido
por el salivar profuso
el amador dice algo sólo para ocultar
el desacierto que tiembla entre sus labios

el otro contrae sus pupilas
para que no se le salga
el alma por los ojos

 

 
será que los oficios viejos
van volviéndose
costumbre
o la repetición del acto es la única
certeza
frente al habitante irrepetible de la
cama

lo cierto es que las manos
dicen las mismas
caricias
las historias van sazonadas de
sí mismas
[tener a mano siempre un guión es
importante]

ellos se han acostumbrado al encaje
blanco que la fugacidad del mar confecciona
a las mareas

al placer que dejan sobre su sed de arena
olas en fuga que alebrestan su hacer
tras el desove

acostumbrados al extraño
duermen con una paz que asusta

el extraño duerme siempre
con la mitad abierta de los ojos

 

 
su sensualidad es otra cosa
no sus cuerpos tallados
a cuchillo
: no propiamente
es un conjunto austero que dota de luz
al movimiento
su avenirse al descascarado azul
de la isla
flotan pero sin viento
como si las esquinas de un fantasmal
encanto les coronara las sienes
cuando se sientan como si nada
a mirar el mar o la distancia
—nunca se sabe

pero su sensualidad es lo otro
: la mano de barro que se alarga
para pedir la fosforera
hacer un guiño del roce de los dedos
la bicicleta que los lleva por carreteras
angostas como por pesados sueños
ese pasear su alegría resignada
cuando van con los boteros5
en autos a los que nadie ha dicho
que están muertos

su sensualidad está en ese mirar con gracia
la mentira de quien volvió del gozo
humedecer la noche en un mulata de namá tré peso

en ese desprenderse sin dolor de los extraños
que            al pasar
han ido amándolos

 

 

1      Las heladerías Coppelia, ubicadas en las plazas principales —tanto en La Habana como en provincia— son lugares de gran afluencia. Las filas enormes de cubanos para comprar helado son un atractivo para el turista, que en ocasiones hace el proceso para “vivir” la cubanía.
2
cualquiercosa es eso
: cualquiercosa [no dejan espacio
entrepalabra] no refiere a la especificidad
de oficio o profesión alguna.
: lo saben todo porque todo ya lo imaginaron.
3      Yuma es el término con que los cubanos se refieren a cualquier extranjero como sujeto; pero también como referencia geográfica al exterior (“viene del yuma”).
4      En Cuba un solar es lo que en México sería una vecindad.
5      Se llaman boteros los dueños de autos particulares que, clandestinamente, prestan el servicio de transporte.

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