Camila Alexsandra López Saavedra

29 de abril de 2025

Tunja, Boyacá, 1998. Filósofa, poeta y editora. Estudió Filosofía y Humanidades en la Universidad Sergio Arboleda, donde hizo parte del grupo de poesía Ego Aurum Sum. Ha publicado obras como el poema «Parques en la ciudad» (Uniminuto y Universidad de San Buenaventura, 2024), el libro Retorno a las esferas del corazón (Universidad Sergio Arboleda, 2023), el microrrelato «Saudade» (BPoetry, 2022). Quedó finalista en la convocatoria de Valparaíso Ediciones en la V edición del Premio de Poesía Hispanoamericana Francisco Ruiz Udiel con la obra Ecos nocturnos (obra inédita).

Ha presentado su obra poética en eventos como «Escuchando la Naturaleza: Jóvenes Tejedoras de Versos», en la Fundación Casa de Poesía Silva (2024), en la Semana Internacional de la Cultura Bolivariana y de los Países Hermanos (2024), en eventos organizados por la Corporación Babilonia (2024), en «Noche de Poesía en la Candelaria» en el marco de Candelaria Cultural Nocturna, entre otros.


Poemas de Camila Alexsandra López Saavedra

 

Ondas

El pastizal de un parque es abrigo de la soledad corpórea
una mañana sin las caricias del viento es una muerte sin sentido

El canto del ave es el ritmo que dirige los acontecimientos del día
las tormentas nocturnas son el silencio ansiado durante las tardes laboriosas

La palabra naturaleza es la imagen
como instante eterno en el devenir temporal

Son los aconteceres diarios cuando el corazón
trae a sí el mito del origen a la vida.

 

Oro

Este espejismo no es la ciudad nocturna
errante
bohemia
en vicios

Es el murmullo ululante que anticipa
el vuelo de la lechuza

Inesperado como el regalo del beso anhelado
o la estrella fugaz repentina

Miradas solitarias en el acto contemplativo
admiración suspendida en las reglas visuales
que sorprende el baile cinestésico de la naturaleza

Este pozo nocturno crea luces de la urbe
al compás de notas coloridas del fruto vital

Espiral que hace el presente
el pasado y el futuro
en el instante de aconteceres.

 

Caos

En un reflejo
espejismos nocturnos develan el sonido
de la impermanente belleza

El olvido de la historia de verdes senderos
evoca soledad bajo árboles antiguos
y olores causados por la brisa

Se retorna a la causa del sol naciente
de horizontes montañosos
rocosos ríos aledaños

Durante el anochecer en terrenos húmedos
nace la música alada de luciérnagas y grillos

Con el cuerpo desnudo sobre la tierra
insectos antiquísimos limpian las heridas

Sangre en su retorno
lágrimas como alimento
poemas que hacen danzar a la tierra

Con las manos abiertas el don renace
cuerpo y naturaleza como símbolo
de la esencia del cosmos.

 

Origen

El inicio en la aparente dualidad del tiempo
evoca a la memoria el vínculo que se fusiona
en la caída de hojas de sauces
nogales
y robles

Mirlos que al ocaso se alimentan de gusanos de la tierra
abejas en su morada contemplan el sendero en su danza
como recuerdo de su origen
el nacimiento

Se asemeja a la presencia del recién nacido
ante la primera caricia
ante la memoria del perfume en el cuerpo de mamá e hija

El porvenir contrae los latidos en el murmullo
por la ira compasiva de la naturaleza.

 

Elemento O

La música natural se viste en colores
vientre que engendra fantasía
se embriaga en el canto que armoniza el ritmo

Nace la inspiración en el cuerpo alado
y expira libre de aspereza como biósfera cambiante

En el devenir
en el éxtasis
en el signo

Sus lágrimas hacen un llamado al retorno.

 

Libro Santo

La senda del bosque guarda la soledad del aire
en la pérdida de su frondoso interior
latidos guardianes conmueven las cimientes arbóreas del espíritu

Porque la silueta es viviente
la lengua de los pájaros conoce el destino
del libro escrito natural

Puente que conecta vientos
nubes
la sonrisa de las flores
la voluntad de los árboles

Porque la sabiduría protege al amante
quien conecta los misterios
palpa la bruma
de hinojos entrega su saber
como una ofrenda

Exalta su cuerpo
lo resguarda
para servirse de él como puente
del padre y la madre en su divinidad.

 

Dos realidades

El silencio que se produce
antes de la muerte
se asemeja al quejido del niño
al nacer

La muerte como la vida
son la misma recta

La muerte trae el principio
a la morada
de las sensaciones

La vida trae el secreto en el niño
que anuncia el secreto de la creación

Dos realidades evocan el llamado
a la senda del aprendizaje.