Fátima Vélez

17 de abril de 2021

Fátima Vélez
Fátima Vélez

(Manizales, Colombia, 1985). Estudió Literatura en la Universidad de los Andes, maestría en Escrituras Creativas en la Universidad Nacional de Colombia y en la Universidad de Nueva York, y un doctorado en estudios culturales hispanoamericanos en CUNY (City University of New York). Ha trabajado como profesora de literatura y como gestora cultural. Fue fundadora de la residencia para artistas Residencia en la Tierra y cofundadora del taller de escritura creativa Calle 17. Su libro de poesía Diseño de Interiores ganó el concurso Nacional de Poesía Ciudad de Bogotá 2015. Su primer libro publicado, Casa Paterna (Universidad Externado de Colombia, 2015) es una antología de cuatro libros inéditos: Orillas (2003-2009); Diario del refugio (2012); Diseño de Interiores (2014-2015); y Del porno y las babosas (2015) publicado por la editorial brasileña independiente DEEP (2016)

 

Poemas

 

Ojos abiertos

 

Sin poder distinguir si soy yo

o es la distancia apresurando el cuerpo

enmudeciendo los pasos que se acercan

vigilando los rincones que no están

pero que a ti se dirigen

con esa voz de donde huyen las cosas

en el fondo algo amanece

sin poder asegurar que sea el sol

o el deseo de verter mi corazón sobre todo lo que veo

 

sótano

que quieres quitar de ahí las telarañas
las capas de moho
inténtalo
a ver si no aparece de pronto la olla
con el arroz pegado
los guantes amarillos
que protegen
del jabón quitagrasa que te agrieta la piel
y en el silencio
de quien lava platos y olvida poner música
el poema se tararea solo
como si tuviera pies
y quisiera hacer de ti un salto
es
no cabe duda
ese que dice que se llegó al final de la carrera
y el premio es otra carrera

y si el premio es mugre coagulado en un sifón
y si todo fondo no es más que horas percudidas en la cortina de baño
la sala donde la luz pega directamente en el reflejo de la infancia
donde también el tema es con la luz

los niños
sus deseos
su canto de sirena
que tratan de arrastrarte a la inacción
a no ser otra cosa
que calor atemporal

su belleza
que crece
sobre filo
raíz
que no se ve en ningún espejo
pero sabes
si no la cuidas
no la riegas
no la podas

recuerda
poner papel conciencia en las paredes

quien se ha cortado con papel sabe
lo que guarda en sus bordes el blanco

 

 

primera orilla

 

alejamos al cuerpo

del desprendimiento de sus partes

y no pudimos evitar que la marea descendiera

allí

un hombre tendido

abierto

fragmentado

como todo lo que intentábamos salvar

acercamos la mirada

la limpiamos para confirmar

que no fuera otra de sus manchas

cuerpo de hombre

confirmamos

y si la tierra tembló

mientras él me miraba

fue porque en su cuerpo resucitaron mis raíces

de nuevo los cielos eran fértiles

y sembramos jardines

que ondularon en la nada

dimos vida a los mares

que crecieron entre peces

el cuerpo se mantuvo firme

y fue evidencia

de que entonces

no era la tierra la que temblaba

sino el silencio

 

 

Promesa del día muerto


El día congela mis párpados ante la espera
y la mañana no nos besa las manos
ni traza con firmeza sus líneas
y una luz no se instala con voz propia
mostrándonos el camino
y un grito no traspasa el instante del abandono
de todo lo que habita y nació muerto entre nosotros

pues donde había corazón
hay una piel que se resiste a tomar forma
y la complicidad del silencio que extiende sus dominios

                                                                 con raíces oscuras

y nosotros
contemplamos la lluvia
cuando ciegamente creíamos en el cielo azul de esta mañana


(De Orillas, 2003-2009)

 

 

 

como la abeja

 

tú y yo y la aspereza de ser tú y yo
en este tubo de domingo
cuando un afuera existe

afuera es lo que llamo el adentro de la flor
y dejarse chupar de esa manera por la glosa
y surgir pavoneada en su parasiempre

y si dos no somos suficientes
para dar forma al sentir de la flor

en qué momento dejamos de saber lo
que es tener un polvo

he visto cómo el hombro descubierto
la apenas voluptuosidad de un hombro
segregan en ti rosadito de éxtasis

mientras, conmigo lo haces rápido
en medio de mi cuerpo das de comer a tu placer
te haces encima y no te gusta
que me haga encima porque entonces no puedes

un poco de miel y ser como la abeja y batir el aire
hasta hacerlo consciente de sus átomos
hasta que el aire
no sabe si es aireo elevación brotada
o zánganos uno a uno o lo líquido
saboreando lo que dura el siglo de una abeja
confundida con el aire para que otros zánganos
se exciten en crujido de bolas estalladas
como no puede hacerlo el equilibrio

como solo la abeja y la mujer
de un video porno que vi

ella acostada sobre la desnudez
en una multiplicación rimada con el vértigo
diré que esa fibra de hombres
que ella toda entrega sonreía
y ellos esperaban su turno
como esperan los hombres en los bancos
civilizadamente
y en ese mientras tanto
en ese en vez de aullar
mostrarse los colmillos
un batir de subidas y bajadas
melódico atmosférico
cada uno dejaba lo que podía en ese ahí
que no era de lugar sino
de cuerpo afeitado para que la pureza se encontrara con la nada
y a algo olía
que sólo en los mitos y la mujer esparcía
con los dedos
con gesto maternal los esparcía yo creo, amor, nuestro deber es el placer
placer de ti un ejército de hombres
placer de mí un ejército de géisers
placer lamernos en calor inaugural
placer de la primera o la segunda o la centésima
placer hurgar en cuatrocientas noches diferentes
placer con cuatrocientos cuerpos encontrarnos
placer en un nosotros líquido y espeso
placer en un aquí de la abeja y de los átomos del aire
y el adn de un adentro cualquiera
incluso el del domingo