Gabriela Garibello Daza

Mujer Muisca, hija del territorio de Bosa. Profesional en Estudios Literarios de la Universidad Javeriana y aprendiz de partería. En su camino de vida, la oralitura ha sido una casa para preguntarse por su identidad y para reencontrase y recrear las memorias de los sitios sagrados del territorio. Ha liderado procesos para el fortalecimiento de la educación y salud propia en su comunidad. Ha publicado poemas en la revista OI: el camino de los labios y un texto autobiográfico en Mingas de la imagen. He realizado talleres de mediación literaria y artística en el MamBo y en el Festival Orígenes. También he participado en múltiples lecturas de poesía en la Casa de Poesía Silva en el marco del Festival Internacional de Literaturas en Lenguas Originarias-FILLO y de la juntanza étnica Bacatá.
Ata[1]
En mí llevo las caras de mis ancestros:
El cabello de mi paba,[2]
Los ojos de mi qaqa,[3]
La sonrisa de mi guaia.[4]
En medio de mi rostro cargo la cordillera de los Andes
En el pecho, la sabana donde nací.
En mi ombligo yacen
Somnolientas
Las enseñanzas de mis abuelos.
En mi vientre, oscuro,
Cargo las tchupquas[5] sagradas de Bacatá
Y en mis venas corren,
Sin pausa,
Los ríos Futcha, Boza y Funza.
Con mis piernas cargo nuestra historia.
Y arrastro los pies con esperanza,
Abriendo zanjas, para plantar
Lo que nos quitaron.
Ata-ta
En busca de un dios extraño
Subí caminando el cerro
Sublime de Monserrate
Con las rodillas cortadas
Y las lágrimas rebosantes
Encomendé a santos ajenos
Mis más secretos pesares.
Más al llegar a la iglesia —impoluta y tersa —
Puse mi mano en el agua;
Blanca y muerta.
Contrasta en el templo impuesto
Mi piel color de la tierra,
Mis cabellos bañados de sol,
Y el ardiente fogón de mi pecho.
Me alejo despavorida
De aquel lugar insensato
Y como el kynzhá dorado
Corro al tyhyquy y me abrazo.
Cae el sudor de la frente
Y el monte entero retumba:
Ha regresado a casa
Una hija antigua de la laguna.
Luna nueva
Abro la tierra y me sumerjo
Me entierrro
No solo con los brazos,
Sino que me trago la tierra a bocanadas
Dejando que me atraviese.
Mis piernas se han vuelto gusanos
Mis ojos no ven nada que no sea tierra negra
Y en mis pulmones se forman
Morros pesados de lodo.
¿Qué tanto tiene que bajar una semilla para luego crecer?
Con la esperanza vacía
Pido por la luz
Por el sol
Por la fuerza.
Para que un día una raíz
Me impulse de nuevo afuera.
[1] Número uno en muysccubun. También hace referencia al origen
[2] Padre
[3] Abuela
[4] Madre
[5] Humedales y lagunas.

















