Osvaldo Sauma

21 de julio de 2020

(Costa Rica, 1949) Poeta. Profesor del Taller de Expresión Literaria en el Conservatorio Castella, San José, Costa Rica desde 1981 a 2010. Autor de: Las huellas del desencanto (1983), Retrato en familia (Premio Latinoamericano EDUCA, 1985), Asabis (1993), Madre nuestra fértil tierra (1997), Bitácora del iluso (2000), El libro del adiós (2006). Bitácora del iluso (Chronicle of the decived) Edición bilingüe, inglés- español. (2009). Traductor Ricardo Ulloa. En el 2013 obtuvo el Premio Nacional de Poesía “Aquileo J. Echeverría con el libro ontológico, La canción del oficio.

Utopía del solitario. Es un libro bilingüe, (italiano –español), publicado en Milano, Italia (2014). Traducción Zingonia Zingone. Doble fondo XIV, (Antologías) en coautoría con Manuel Pachón, Biblioteca Libanense de Cultura. (2018) Bogotá, Colombia.

Antologías realizadas: Poesia Infantil del Conservatorio Castella (1985-1990) Poesía Infantil Poesía Infantil del Conservatorio Castella (1986), Antología del Conservatorio Casatella (1990), Los signos vigilantes (antología de poesía ecológica, 1992), Tierra de nadie (9 poetas latinoamericanos, 1994), La sangre iluminada (6 poetas latinoamericanos, 1998), Martes de poesía en el Cuartel de la Boca del Monte (1998), Antología de seis poetas latinoamericanos. Editorial Perro Azul, Costa Rica, (2006). Ha participado en numerosos Festivales Internacionales de poesía. Su obra ha sido traducida al inglés, al italiano, al francés, al portugués, al árabe y al hindi.

 

Poemas 

 

 

Cautivo de sí mismo

 

un hombre hace trillo

sobre el mosaico

cautivo de sí mismo

va de un lado al otro

de la buhardilla

un hombre 

está a punto de sucumbir

y su necio deambular 

lo sostiene en vilo

terapia de los locos 

o los desvelados del reino 

en su afán

de evitar el descalabro

en ese ir y venir

                           rumiando 

el propio escozor de su amargura

 

 

Recaída

 

mientras el mundo se descalabra

yo sufro otra vez de mal de amores

quién me tiene 

a estas edades 

                             canjeando 

soledad por abrazos fugaces

la única ruta a seguir 

es la del espíritu

no la del iluso corazón: 

ese nunca supo soltarse de la noria

ni saltarse el abismo del desamor 

tropieza siempre 

con la piedra de Sísifo

sin encontrar en el otro

el espejismo de su propia redención

 

 

 

Latitud cero

 

Aquel que no ama las nubes
 que no vaya al Ecuador
Henri Michaux

 

justo en la mitad del mundo

las nubes

perros del aire

viajan directamente al sur

nubes que Michaux amó

como se suele amar a los lobos

esos pastores fieles de las montañas

en medio de la cintura del planeta

en el punto cero cero cero

donde convergen el yin y el yang

hay un hombre dividido

entre una línea imaginaria

y los rayos perpendiculares

que deja caer el sol

aquí

sobre estas cimas

donde la razón trazó sus coordenadas

y orientó el desasosiego de su miedo

aquí en el Ecuador

hay un hombre fervoroso

cantándole al ombligo de la Tierra

 

 

Esta ventana revela sus horrores

 

los fuma-piedra

lanzan piedras al vacío

enfrentan

con ímpetu amenazante 

a los seres invisibles de su locura

de igual modo

                        yo

lanzo patadas imaginarias

a los azuzadores de mi infierno

y le devuelvo al rencor

sus alas de gárgola justiciera

 

 

/

no me he curado

sigo blandiendo mis espadas

sigo apertrechado en esta soledad

donde se cuecen las venganzas