María Casiragui

28 de diciembre de 2021

María Casiraghi (Buenos Aires, 1977).

Poeta, narradora y periodista.

Autora de los siguientes poemarios: Escamas del Silencio, (2004); Turbanidad (2008); Décima Luna (2011); Albanegra (2015); Loba de Mar (2013); Cóndor (2018) todos ellos publicados por Alción Editora, Córdoba, Argentina; Música griega (2019) y El tao de las palabras (2021), por Ediciones En Danza, Buenos Aires, Argentina, así como de una antología personal titulada Vaca de Matadero (Ed. Summa, Lima, Perú, 2017).

En narrativa, publicó el libro de relatos Nomadía (Ed. Monte Ávila, Venezuela, 2010) y la novela Otro dios ha muerto (Alción, Córdoba, Argentina, 2016).

Como periodista, es autora de Retratos, Patagonia Sur y Patagonia Sur- Santa Cruz-Argentina (GAC, 2000).

Integra numerosas antologías nacionales; a destacar, La Erótica del relato, antología de escritores de la nueva literatura argentina (Adriana Hidalgo, 2009); Atlas de la Poesía Argentina II (Editorial EDULP, La Plata, 2018); Poesía Argentina Contemporánea (Fundación argentina para la poesía, Buenos Aires, 2019); Antología Federal de Poesía – Región CABA, (CFI, Buenos Aires, 2019) y algunas internacionales; la más reciente, La primera línea, Poesía Iberoamericana, Colección Primavera Poética, Lima Perú, 2020. Poemas suyos fueron traducidos al inglés, portugués y francés.

 

 

Poemas

 

 

LAVANDERA

 

Abrí el bolso de viaje de mi hijo

saqué su ropa

y toda esa casa volvió de golpe

a impregnar el aire de la mía.

 

Olí las mañanas entre los pinos

y las tardes en caminos ignotos de la sierra

y también los libros

los viejos estantes sin leer

y las camas tendidas para nadie en el invierno.

 

Pero en la ropa estaba también la mugre

las puertas envenenadas

y las fichas del juego quemándose en la chimenea.

 

De su saquito azul

me vino el canto del benteveo

y la persiana negra

el mármol de la montaña

y la fresca inocencia de la luna.

Olí las noches sorteando víboras en las espinas del parque

y vos y yo que éramos alguien

aún sabiendo que la luna marchitaba

nos abrazábamos

y decíamos que sí

ante ese brillo blanco de la despedida.

 

Ahora mi hijo

recién llegado

me cuenta lo vivido

y se niega

a recordar mis recuerdos.

 

Y me habla de esa casa como si yo fuese ciega.

 

Entonces

arrojo en el lavarropas

todo lo que trajo.

Él presiona el botón

y juntos nos sentamos

a mirar

cómo dan vueltas

entre la espuma

los espíritus.

 

Y se lava el sepulcro

y se blanquea la tarde

y mientras él juega con su caballito de madera

yo tiendo en la soga

la ropa limpia

inodora

y el sol incendia

por fin

el patio de esta nueva casa.

De Loba de mar (2013)

 

 

 

ESTADÍSTICA

 

En Guatemala está agonizando Joaquín

uno de los 30 niños de cada 1.000

que mueren allí

antes de cumplir cinco años.

 

En la franja de Gaza

Fadel

grita y grita

que alguien le devuelva al padre

se lo han llevado a Israel por pedir agua

algo tan simple

agua

y nadie lo ve

porque en Gaza

hasta la luz han embargado

y por eso cada vez son más los muertos

que acaban de nacer.

 

 

Unas 3.000 personas se suicidan por día en el mundo

en Suecia hay alrededor de 500 niños apáticos

de los cuales 50 se quitaron la vida en 2010

el mismo año

que Lars se arrojó desde un puente

en Noruega

 

es que se matan de a cientos

cuando pasa el invierno

y se dan cuenta

de que no era la nieve la que los dejaba solos

por eso rompen su vida en el espejo.

 

En Somalía

el Congo

y Burquina Fasso

hasta la muerte

tiene hambre

de los 168 niños de cada 1000

que mata por año en Mali.

 

En la India

todo es sagrado

menos los “intocables” dalits

que nacen

y mueren lavando baños

levantando con sus manos inhumanas

la mierda de los Brahmanes, sacerdotes que salieron de la boca de Dios

el orín de los Chatrías, militares y gobernantes, hechos con los hombros del Creador

el vómito de los Vaishias, nacidos de la cadera divina

y el sudor de los Shudrás, esos pobres siervos y obreros, que llegaron al mundo

desde los pies de Brahma

 

 

por eso expulsaron de esa tierra a Buda

ese loco que decía:

 

todos somos iguales

antes de nacer

 

Dios es sólo una metáfora

 

 

Estados Unidos:

1531 mil millones de dólares al año en jugar a la guerra

el 42 % del gasto militar mundial

mientras

los hijos de los generales compran

soldaditos de plástico chino

y declaran su batalla privada

en el desamparo de sus tardes

tan bellas y lentas.

 

Mientras

en ese país

hay 40 millones de pobres

y 200 millones de armas para la

 

masacre de la escuela secundaria de Columbine

masacre de la escuela Amish

masacre de Alabama

masacre de Bighamton

de Boston

de Centralia

de Colfax

de Forthood

masacre de la escuela primaria de Sandy Hook

y otra más y otra más

en la Universidad Estatal de Kent

 

sin vaciar el cargador

 

porque quedan todavía dieciséis colonias en el mundo

y más de quince millones de refugiados.

 

América Latina

el mundo entero

visto desde abajo

parece un globo aerostático

suspendido

por gases fugados

de hospicios y pozos ciegos.

 

Allí

en el mundo

todavía es tarde

corren los péndulos contra la luz de las lluvias

arden gaviotas

huyendo siempre a los veranos

el mar que se nos va

del mundo

el mar que es solamente sal

insaciable

se va

 

y nos deja sin agua.

 

Sólo queda tomarnos las manos

 

y girar

     de uno en uno

                  dentro del otro

 

 

hasta borrar todos los números.

 

 

 

 

 

 

EL TIEMPO SE ACABA

 

El tiempo se acaba

sopla el ventanal contra mi espalda

una cortina se infla y desinfla tras de mi

el viento es un aviso

una señal.

 

El tiempo se acaba

todos los días

y yo me burlo de mí

tan anacrónica

me burlo y celebro

mi sereno despertar

 

sólo suenan

caballos allí afuera

forajidos del pasado galopando en mi puerta

 

este sea quizás

el disfraz de todo fugitivo

una bandera blanca

que se rinde

adentro nuestro.

 

Los domingos amanece más tarde

 

las personas se demoran en bajar a la calle

la ciudad se desintegra en una niebla azul

y junto a ella

desaparece

el hospital negro

donde pudimos nacer.

 

El tiempo se acaba

yo aquieto mi paso

y leo las noticias como mensajes del más allá.

 

El olor del incienso

me sumerge en una iglesia

donde ora un piano solo

por el alma de las tortugas

el ritmo de los caracoles

y la suavidad elástica de las abuelas.

 

El tiempo se acaba.

A cada instante

se está muriendo el tiempo

y yo tejo

 

con agujas eternas

tejo la sombra del mundo

despacito

despacito

 

y la pongo a salvo.

De Albanegra (2016)

 

 

 

 

 

SELECCIÓN ANTINATURAL

 

             A Leticia González y Julio Salgado

 

A mi jardín lo invadieron las babosas

lenguas que se arrastran de noche,

y en la laja, trazan su dibujo, de animales dobles,

permanentes.

Cada día muere una flor, se deshoja una hoja

las plantas no resisten el ego de la babosa.

 

Yo, como Dios,

hago justicia

y les dejo pedazos de veneno

trampas de color azul

para que mueran sin saber.

Pero al tiempo regresan,

y pruebo entonces con cerveza

sirvo en las esquinas vasos llenos

donde van las borrachas

a embriagarse por las noches

y dentro de los vasos

se ahogan, de muerte dulce.

Al día siguiente

las flores agradecen.

El jardín recobra sus colores.

El verano vuelve.

Pero al correr de los meses

babosas nuevas, nacen, alegremente.

Ahora intento echándoles sal,

en segundos se reducen a nada

pobrecitas

apenas una huella blanca en la laja

sin el doble de su animal.

 

Esta vez, la tercera, debe ser la vencida

pienso mientras riego las alegrías del hogar, las azaleas

y veo cómo crecen las acacias, y el limonero se pone de pie;

y hasta los yuyos aplauden

por su renacimiento.

 

Pero hay un desconsuelo

que subsiste

en los jardines,

en el aire de la primavera.

Se siente cuando sopla el viento

y las hojas se mueven,

recordando.

 

Alguien debe morir, para que vivas.

 

Susurra la brisa

en el oído de las flores.

 

 

 

 

CARTA AL HIJO

 

Cuando crezcas sabrás

que los hombres se derriten en la nieve

y los ángeles llegan si cerramos los ojos.

 

Si algún día dudaras de que existo

recordá mis violentas pujadas

cuando todo para vos era incienso.

 

Cuando crezcas

viajá por los planetas que imaginás

saltá con la demencia del Iguazú

hacele el amor al agua

trepate al nogal

y ofrecé los frutos a esos niños como vos, que piden monedas.

 

Caminá por ciudades medievales

elegí una piedra para descansar al sol

y dejá que te roben los gitanos

si los ves en su tierra

sabrás que sólo eran nómades sus penas.

 

No te dejes denigrar

y no denigres

 

distinguí siempre

el amor de la lástima

la cobardía del miedo

el veneno del remedio

y el olvido del perdón.

 

Y no temas morir

ni que yo muera

el más allá es sólo un bello lugar

del que nadie ha querido volver.

 

Esta noche de luna

la luna me mira dos veces

y me dice que es tiempo de abrir una distancia

 

que no te me parezcas, hijito

que no te me parezcas.

 

 

 

ILUMINACIÓN

 

Una tarde

con mis veinte años

en un libro, Allen Ginsberg

contaba visiones.

Hablábamos de lo mismo

de esos instantes en los que comprendemos todo,

nada nos hace falta, nada pendiente en la batalla.

 

Ese año, lo recuerdo

era tan chica y sin embargo

podía tocar el infinito.

 

¿Qué es lo que distingue al que vive del que muere,

al que sólo respira, sin moverse casi,

del que agota sus caminos andando?

 

Allen Ginsberg lo sabía

dictó mi sentencia

me dijo “ya estás lista”

y yo

que volvía del Asia

donde había visto tantos dioses

le creí.

 

Prendí unas velas

estiré mi cuerpo en la sábana

y cerré mis ojos

para siempre.

 

Así debió ser quizás

mi último día

 

(así quiero que sea

cuando despierte).

De Música griega (2019)

 

 

 

ANUNCIACIÓN

 

Tengo el nombre de la virgen.

 

Una madrugada, como un ángel

me anunció:

-Hay un hijo en tu vientre.

 

Aullé en los brazos de un antepasado

desenterrando

la primera pregunta:

 

¿venir así

al mundo

 

desde este cuerpo de cal?

 

 

Tengo el nombre de la virgen

y la boca de Eva.

De Décima luna (2011)

 

 

 

VACA DE MATADERO

 

No me llamen sagrada

vaca de matadero

diosa de la india.

 

No espíen mi diario íntimo

el de la niñez

el del candado de plata y hojas rosadas.

 

No me saquen del mar

dejen mi cuerpo ardiendo

entre aguas vivas.

 

No me juzguen

si olvido a todos cuando viajo.

 

No me digan puta.

 

No me escriban cartas de amor

si no conocen mi primera lluvia

la de atrás del muro

la del vecino que nunca me amó.

 

Ni me llamen mala madre

mala esposa

 

mala vaca.

 

 

No se rían si bailo sordomuda.

 

De Loba de mar (2013)