Natalia Bernal

7 de agosto de 2021

(Bogotá, 2000). Es estudiante de Filología (Lengua francesa), en la Universidad Nacional de Colombia. Sus poemas han aparecido en fanzines independientes y ha sido invitada a diversos encuentros de poesía.

 

 

Poemas

 

Estoy cansada de la palabra,

de la fachada

de habitar en esa carcasa vacía

hecha de conceptos pintarrajeados por todo el cuerpo.

De vivir en un caparazón llamado privilegio

del que sólo saco mis manos para abrazar o abrasar,

ya no encuentro la diferencia.

Estoy cansada de la culpa

de las púas en la cabeza

puestas cuidadosamente por mis antepasados.

De no poder levantar la batalla

y guardarme entre las cobijas cada vez que miro el mundo

porque sólo ahí, existe suavidad

sólo ahí, la mente no se siente tan atada

sólo ahí, en medio del tejido hecho de brazos de mujeres, puedo reposar

y gritar a la vida que todavía no ha podido acabar conmigo

Estoy cansada de ver cómo las hojas siguen cayendo

que la tinta siempre se borra

y la sangre está hecha de números.

De tener el cuello atrofiado de tanto mirar atrás

saber que mis piernas ya sólo sirven para huír

y mis manos construyen un castillo

que siempre se va a desplomar.

 

 

Asesinato

 

El carro es un ataúd,

los gritos, el lecho de muerte del amor

y un hombre, cuyos bolsillos están llenos de lágrimas, sólo observa la imagen

Una vez captado el momento

se cuela un susurro verdoso

a través del vidrio lleno de pólvora

¿no es bello?

Has visto nacer a la tristeza

sentenció Dios

 

 

Sólo por una noche quiero que el techo esté en el suelo y que cada puntita me perfore hasta romper lo que normalmente llamaría cuerpo

Deseo existir como ese desierto blanco y agrietado donde los niños buscan figuras para crear historias y entonces, serlo todo en la absoluta nada

Acaso es mucho pedir por una noche que aquello en lo que creo deje de convertirse en una tela que aprieta el cuerpo y rasguña sobre mí la palabra identidad

La cabeza se convierte en un panal enfurecido y el llanto de las madres se volvió canción de cuna

Sólo por una noche quiero mirar hacia abajo sin encontrar ningún nombre enterrado en los pies y entonces ser yo quien diga “ya no hay razones para llorar”

Los gritos en el closet se volvieron tarea del fin de semana.

Presionados por el peso de los días

intentamos organizarlos

“cada grito a su lugar”

dice mi mamá,

pero el cuarto ya no es mío

es de ellos.

Cierro la puerta para que no salgan

para que no se agiten

al juntarse con los demás.

Intento estirarlos en días soleados

para ver si se secan

y desaparecen

pero en días lluviosos ni siquiera los puedo ver

salgo desesperadamente

intentando que ninguno se meta en mi maleta

y a la hora de volver

ya no sé qué hacer

mi casa sólo me mastica.

 

 

Yo no nací desnuda

nací con un vestido de polvo

Él hace ver mi cuerpo blanco

y opacos los colores de mis ojos.

Cuando quiero completar el conjunto

suelo usar olor a libro viejo

y de vez en cuando

lo acompaño de voces sucias

Con el tiempo

ha empezado a lastimarme

Está pintando mis cabellos

y las rodillas son puentes quebradizos

¿mi ausencia de desnudez?

nadie la nota

El cuerpo oscurecido no se mueve más

regado por el suelo

yace un montón de polvo