Sarah Lucía Fitzgerald

28 de abril de 2025

Bogotá, 2001. Literata de la Pontificia Universidad Javeriana y extallerista del Taller de Escritores de la Universidad Central, ha sido ganadora de varios premios de literatura, como el Concurso Nacional de Cuento del Instituto Caro y Cuervo. Ha publicado los libros En el año 2525… cuentos de sci-fi (Susaeta, 2025) y Mi cuerpo responde al llamado del sol (poemas, 2025). Prepara en la actualidad un nuevo libro de cuentos.



Poemas de Sarah Lucía Fitzgerald

 

Mi cuerpo responde
al llamado
del sol

a las mañanas más sombrías y
las tardes ardientes

lo esperado es
no saber
es mejor si
no sabemos
qué tanta alma
nos pertenece
qué tan humanas
seguimos siendo

de tanto en tanto
no importa

mi cuerpo responde
al llamado
del sol

 

Ayer vino a mí
por primera vez
el recuerdo
celular
de un canto matutino
ahora
quieto y lejano

seguro
fue el quejido
el grito de guerra
definitivo
de los últimos pájaros

hoy
nada canta
está asegurada
la derrota

 

Vine al mundo
fui tortuga
eterno
primer
segundo
terrible carrera de cuadrigas
y
en mis ojos
espejo el rugido
del mar plástico

 

Lumbre celestial en el horizonte
déjanos
ya no queremos volar hacia ti
trajiste
el olvido de la luna
la huida
de las últimas naves
y
la promesa
de una muerte en espiral

 

Un día hablamos del monte
su brillo de medianoche
sus guiños
trémulos

dijiste
antes
allá no había nada
los árboles
se tragaban la noche
imaginas la magnitud de los árboles
agujeros azules
mar cerca al cielo

me dijiste
allá estaba vacío
hay hoy
murallas resplandecientes
murmullo de naves
vacío a punto de estallar

sin ti
nunca alcanzo a ver
más
allá

 

Ahora el río
riega
sus
piedras
y
abre mis heridas

no puedo ver
la sangre
por su escozor
no es roja
por cómo arde
son chispas en los circuitos

sería mejor que
después de todo
esta luna
no fuera nuestra luna
este planeta
no fuera nuestro planeta
que esta vida no fuera nuestra vida
que fuera aún más
espejismo
y que alguien
más allá de la ventana oscura
de este cielo
riera

 

Ante el vértigo del viaje
más allá
del horizonte de sucesos
la luz quedará
atrás
con su velocidad sumisa

un puma
que recorre la pampa
dos siglos atrás
se detendrá
un
breve
instante
a mirar el cielo
por primera vez

 

Llegaré
estaré
lejos
seré
menos tierra
un fulgor que se escapa
un aleteo
de luz
el viento
como sonido de articulación
polvareda sanguínea
qué
tienes para mí
qué promesas
qué palabras
no puedo encerrarte
alborada que zumba
y mi corazón
tiembla
de regocijo

 

El freno se marchita
el óxido chilla
el humo
se atasca en el metal
el resorte vuelve

creí escuchar el canto de una ballena en la autopista

el agua salina
el agua
alcanzando las nubes
un aleteo profundo en los pulmones
del neumático
sobre el asfalto

podría ser
pero no es

el mar no existe

 

De quién será la última súplica
de qué ojos saldrá la luna a pedazos
recuerdo definitivo de nuestra tierra
de qué brazos
caeremos
al
silencio
de quién
será la voz que nos salva
y nos condena
cuando dice
por favor     no nos olviden

 

Llegará el día

los tanteadores del vacío
y la noche
seguros
de su rostro
verán
sus manos
diluyéndose
como espuma
la infinita lista de errores tras de sí

dolor y gloria

volverá a estremecerse la materia oscura
y crecerán los agujeros negros

 

Antes de partir
movimiento
de mil algas
te revuelves en el sueño
luz regada
sobre coral

me iré contigo
al fondo del mar

 

Entre mis venas a veces fluye
la culpa
baja y sube
eléctrica

esta fue mi casa y la convertí en piedra
sin agua
ni raíces
tuvo alguna vez
un techo
que atravesé con flechas
para otear las estrellas
tuve un hermano amado
que me asesinó sin piedad
después de que yo también le asesinara

 

A dónde va

lo blando, lo insumiso, lo transparente, lo que habita, lo que no habita, lo que huye, fluye, se escapa y vuelve y toma y se lleva, esputa, dice, canta, trina, desde lejos, dispara, atraviesa, transmuta, levita sobre tus ruinas,

tierra,

sobre tus raíces inútiles, sobre tu pequeña comba azul que para entonces no tendrá sentido alguno